El departamento de Crímenes Relevantes de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) se encuentra investigando el homicidio ocurrido, a las 10:30 de la mañana de ayer, en el hotel El Güegüense del barrio Altagracia.
La víctima fue identificada como Paolo César Castañeda, de 31 años, originario de Costa Rica, quien tenía tres días de haberse hospedado en el lugar con el nicaragüense Cristian José Orozco, de 28 años.
Orozco es el único sospechoso para la Policía porque, según las primeras investigaciones, fue quien avisó en la recepción que el tico se había suicidado.
Según las investigaciones éste se mostraba algo nervioso y tenía pringas de sangre en la chaqueta.
A la hora que la Policía llegó el nica no estaba en el lugar, por lo cual los agentes están en su búsqueda.
El móvil hasta anoche no se conocía, tampoco las actividades a las que se dedicaban los dos involucrados en la tragedia.
En el local supuestamente fueron encontrados dos casquillos de pistola 9 milímetros.
FORCEJEO
Ángel Morán, propietario del local, confirmó la situación e indicó que cree que hubo forcejeo entre los dos jóvenes y que aparentemente el tico recibió el impacto de bala en la frente estando en el suelo.
Morán dijo que nunca observó alguna conducta rara en dichos clientes.
El cadáver fue remitido a Medicina Legal mientras la Policía de la Tercera Delegación y la DAJ ampliaba las investigaciones.
Morán refirió que en su negocio es la primera vez que ocurre una situación y que eso puede ocurrir en cualquier hotel del mundo.
Inicialmente se creía que se trataba de un suicidio. El cadáver del joven estaba semisentado a un lado de la cama.
La Policía no brindó mayores detalles del caso, pues sólo cuenta con la versión del ingreso de ellos al negocio.
La nacionalidad de los involucrados fue conocida de acuerdo al pasaporte que presentaron en el lugar cuando solicitaron el hospedaje.
Anoche, la Policía continuaba coordinando el trabajo investigativo, entre ellos circular al acompañante del tico.
Varias patrullas llegaron al lugar donde ocurrió la tragedia, donde se levantaron huellas dactilares remitidas al laboratorio de Criminalística, igual que los casquillos.
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