CORRESPONSAL/CHINANDEGA
La Policía Nacional remitió ayer a la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) al salvadoreño Jairo Johaldo González Avilés, de 24 años, detenido en la Villa 15 de Julio, comunidad ubicada a 20 kilómetros de la ciudad de Chinandega.
Las autoridades detuvieron a la también salvadoreña Karina Beatriz Mercado Alvarenga, de 30 años, quien circulaba en una bicicleta junto a González rumbo a la vecina comunidad de Rancherías.
La inteligencia policial supo de la presencia de los salvadoreños y los ubicó en el reparto Bello Amanecer, Villa 15 de Julio.
La mujer había sido deportada en años anteriores y su ingreso a Nicaragua estaba restringido.
En el puesto fronterizo de El Guasaule no aparece registro del ingreso de los dos detenidos, por lo que ingresaron al país de forma ilegal.
CON TATUAJES
González Avilés, según el pasaporte que carga, es originario de Chalchuapa, departamento de Santa Ana, El Salvador.
Un reporte policial indica que tiene cuentas pendientes en su país por un homicidio. Ingresó a Nicaragua aparentemente desde Costa Rica en días pasados.
Los tatuajes que tiene en su cuerpo son una calavera, un corazón, espinas y tres puntos en una de las manos.
“Él se tatuó en los Estados Unidos, no fue en El Salvador, no pertenece a ninguna mara. En la frontera de Amatillo y en El Guasaule no nos pidieron documentos, ni nada, porque no hay visa”, sostuvo la mujer.
Los ciudadanos de países del CA-4, es decir Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, no necesitan visa para ingresar a estas naciones, pero sí deben llenar una hoja de Migración.
Esta semana la Policía Nacional detuvo a otro salvadoreño, pero en el puesto fronterizo de El Espino, departamento de Madriz.
Estas detenciones ocurren luego de la entrada en vigencia de una ley antimaras en El Salvador el domingo.
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