La Fundación Luisa Mercado ha concedido el Premio del Mejor Maestro 2010 al Profesor Guillermo Rothschuh Tablada. Una decisión justa, acertada y que honra también a quien la concede.
Guillermo, el Maestro, así con mayúscula, es de esos pocos maestros de tiempo completo; es de esos raros maestros que ya nacieron maestros; no necesitarían haber estudiado para tal condición. Lo retrata esa anécdota de cuando los alumnos del Goyena le pidieron que elaborara un Reglamento para el Instituto y él contestó: “Hagan lo que yo hago”. Si no fuera Guillermo quien dijo esa frase, la calificaría de ostentosa y llena de autosuficiencia. Pero es que el Maestro Rothschuh es, realmente, orgulloso y cree desde sus más recónditos adentros que su deber es ser maestro Maestro Magister, “Mago” el que transforma; las armas del Maestro son la prestidigitación de sus enseñanzas Sus malabares didácticos deben causar asombro e inspirar el aprendizaje en el intelecto del alumno al que convierte, también, en alumno de tiempo completo Eso ha sido Guillermo Rothschuh.
“Hagan lo que les digo”, qué terrible frase para los que somos maestros y que no podemos tener el intrínseco valor de decir a nuestros alumnos una tan comprometedora frase. Qué terrible frase y que hoy pesa como veinte rajas de Palo de Arco al hombro, para maestros que se venden y se transforman en “Maestros de Horas” y en apóstoles de falsas enseñanzas, de maestros que genuflexan su responsabilidad ante el poderoso que los obliga a enseñar hasta el irrespeto, aún a las insignias de la Sagrada Patria.
Soy maestro casi desde niño y con 46 años en educación institucional. Por esas cosas de la vida llegué al Ramírez Goyena en mil novecientos nomeacuerdo. Me recibió Guillermo Rothschuh Sus mismos ojos penetrantes y vivos generaban una mirada directa, franca pero apacible que acompañaba con una sonrisa ¿sarcástica?.. ¿cariñosa o premonitoria? Las tres cosas a la vez Su figura impecable Su presencia, que sin provocar miedo, infundía respeto ¡Igual igualito que ahora! La música clásica la cultura los deportes
Yo tuve maestros serios y vivenciales: Mi padre, hombre 120 por ciento… Basilio Palacios y Pancho Lanzas, campesinos y maestros de tiempo completo en mi San Marcos de mi niñez mi hermano José María, maestro desde niño J. Santos Rivera Siles, mi padre-maestro Reconozco a un maestro por el “olor” La educación es la leche con la que el maestro amamanta a sus alumnos; y ahora, confirmado por eminentes psicólogos, el hijo tierno, como el alumno, guarda ese “olor” a la leche dadora de vida y de la calidad formadora en el maestro. ¡Cómo se pierde ese valor en maestros que olvidan esa obligación de dar la nueva vida – desarrollo -intelectual – a nuestros alumnos. Por eso es que siempre recordamos a los viejos maestros, como recordamos al binomio padre-madre que nos formó en la familia con el ejemplo, que es la más pura y difícil manera de enseñar.
Pero en Guillermo, a la par del maestro afectuoso se encuentra el maestro fundido con el fragor del cambio positivo Él generó cambios en la educación, sobre todo en la educación para los más pobres: la educación agropecuaria. A él se le debe uno de los cambios más impactantes de la educación nacional. Y es que esa inquietud por lo rural, lo campeche, no le viene por snobismo, sino porque siente el dolor de la gente del campo, que se refleja en los miles de versos y expresiones de su poesía que, también, marca un hito en la más auténtica literatura nuestra. También eso enseñó Guillermo con su “Hagan lo que yo hago”.
Visité hace pocos meses al Maestro Un sencillo “tète à tète” que tuvimos a raíz de que yo publicara un también sencillo libro: Y Guillermo me decía de su adorada esposa. Ella está enferma Mi mujer es tan linda ¡Y brinqué !. Y le dije directo: “Maestro Con todo respeto su esposa es aún muy bella Y sobre todo, están unidos. Mi esposa y yo, sencillos creyentes de Dios, rezamos por ella y la paz de su hogar. Y es que Guillermo con su bella esposa se funden en ese mismo concepto de enseñar con el ejemplo y hacer de la educación aquel fenómeno unisexual de amor y comprensión y servicio y
Te respeto, Maestro. Y Dios te guarde tan grande y honesto como siempre. Has enseñado que, con premio o sin premio, Maestro quiere decir: EJEMPLO.
Tanto en Argentina, Nicaragua, Ecuador como Venezuela, la asfixia económica suele tener desvergonzadas intenciones extorsivas. Los propios gobiernos están al acecho de los medios privados que desbaratan o crean nuevos con recursos públicos.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A