Madrid/EFE
- Tras perder sorprendentemente ante el Hércules (0-2) en su debut liguero en el Camp Nou y sufrir más de la cuenta en casa ante el Sporting (1-0), el Barcelona quiere volver a hacerse respetar en su feudo con una victoria convincente en juego y goles ante el Mallorca hoy.
Sin embargo, los de Guardiola no acaban de encontrar la regularidad en su estadio y hoy buscarán un triunfo que les mantenga en las primera plazas de la clasificación y les permita asaltar el liderato pronto.
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El Real Madrid regresa hoy a un estadio Santiago Bernabéu que estrena césped, en busca del gol perdido y un mejor futbol que regalar a sus espectadores, ante un Deportivo con necesidades.
Llega el Real Madrid al duelo liguero ante el Deportivo de la Coruña como si estuviese viviendo la más profunda de las crisis. Aislado de todo. Sin permiso a los medios de comunicación a presenciar entrenamientos. Sin ruedas de prensa. Con los jugadores mudos por orden del técnico José Mourinho.
Aunque la realidad de un equipo en plena construcción es bien distinta. Sigue sin encontrar el futbol deseado, pero los resultados han sido buenos hasta el empate sin goles en la visita al Levante.
La ansiedad de jugadores como Cristiano Ronaldo y Gonzalo Higuaín, —autores tan sólo de dos tantos en Liga— la acusa el Real Madrid, que ha marcado seis tantos en cinco partidos, y tres de ellos fueron en un mismo encuentro ante el Espanyol.
Busca soluciones Mourinho, que en el último referente en Liga de Campeones en Auxerre, apostó por un trivote en el centro del campo —Xabi Alonso, Lass y Khedira—. Ante el Deportivo tiene muy pocas opciones de continuar y el argentino Ángel Di María se perfila como la gran novedad del once titular.
También regresa al equipo el portugués Carvalho, que no jugó en el triunfo europeo por la mínima ante el Auxerre, por molestias en un tobillo. Está recuperado. No llegan a tiempo Raúl Albiol, Ezequiel Garay, Sergio Canales y Kaká. La presencia de Fernando Gago será un interrogante que despejará el técnico madridista en su comparecencia vespertina.
El “campo de patatas” como definió Mourinho el estado del césped del Bernabéu, ya no se volverá a ver tras el cambio de todo el terreno de juego. El club ha desembolsado en torno a 300,000 euros para que, de nuevo, los jugadores madridistas jueguen sobre una alfombra.
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