Los retos de Dilma Rousseff

La victoria —en unas elecciones históri- cas donde por primera vez una mujer se convierte en presidenta del quinto país más grande del mundo— de la candidata oficialista Dilma Rousseff permite consolidar la continuidad política de Lula da Silva, que representa a una izquierda moderna, liberal y progresista. De hecho, el mejor legado que recibe no son solo las innumerables lecciones aprendidas de su mentor, sino encontrar un país que en los últimos años redujo considerablemente su nivel de pobreza, donde existe una democracia cimentada en valores básicos para la convivencia pacífica.

La victoria —en unas elecciones históri- cas donde por primera vez una mujer se convierte en presidenta del quinto país más grande del mundo— de la candidata oficialista Dilma Rousseff permite consolidar la continuidad política de Lula da Silva, que representa a una izquierda moderna, liberal y progresista. De hecho, el mejor legado que recibe no son solo las innumerables lecciones aprendidas de su mentor, sino encontrar un país que en los últimos años redujo considerablemente su nivel de pobreza, donde existe una democracia cimentada en valores básicos para la convivencia pacífica.

La victoria de Rousseff es fiel reflejo de la mayoritaria aprobación del actual gobierno, que nunca se olvidó de los ciudadanos, porque mediante los distintos programas supo devolverles su dignidad y la participación en el desarrollo, porque logró materializar la esperanza de un futuro mejor. Mucha gente mejoró su vida en estos últimos ocho años —el ingreso per cápita creció en un 23 por ciento— y se logró consolidar una nueva clase media —que representa más del 50 por ciento de la población—, sector que ha sido determinante en el voto hacia Rousseff, porque ellos confían en que pueden mejorar su calidad de vida.

Uno de los programas sociales de mayor éxito es Bolsa Familia, a través del cual se otorga un subsidio condicionado a la asistencia escolar y la atención de salud. Gracias a este programa millones de personas salieron de la pobreza. Asimismo, el programa Luz para Todos, en el que millones de hogares de zonas rurales pudieron beneficiarse de la electricidad. Por eso la futura mandataria brasileña deberá continuar las buenas obras de Lula, entre ellas también el programa Mi Casa, Mi Vida, para conseguir eliminar el déficit de vivienda.

Es positivo el mensaje que dio Rousseff al señalar que su gobierno incluirá a todos y que respetará la libertad de prensa y de culto, así como la igualdad de género. En su mensaje señaló que sus principales objetivos son la erradicación de la pobreza y mantener la estabilidad y el crecimiento económico. Pero deberá ser firme en mantener la disciplina fiscal y monetaria, para no dejarse presionar por algunos sectores radicales del Partido de los Trabajadores.

El futuro brasileño le encarga a Dilma Rousseff otros retos, por ejemplo la ampliación de la infraestructura —de cara al Mundial de Futbol 2014 y a los Juegos Olímpicos 2016—, ya que eso tendrá efectos positivos en la industria de la construcción y reducir los índices de desempleo.

Por su parte, la oposición liderada por José Serra deberá estar atenta para que el gobierno de Rousseff no use políticamente la agricultura y las buenas intenciones se queden en el discurso, pues si bien es cierto que en el actual gobierno de Lula hubo apertura al debate, no se percibió un cambio sustantivo en la mejora del tema agrario.

Otro tema pendiente en la agenda brasileña del futuro es el manejo de sus exportaciones y las relaciones comerciales con otros países. Rousseff puede aprovechar los recursos obtenidos por las reservas submarinas de petróleo al frente de las costas de Brasil para mejorar su exportación, sin que eso socave el imperativo comercial de diversificar sus exportaciones en otros productos. Además la carretera de integración IIRSA Sur le abre enormes posibilidades de comercio con el Perú.

Esperamos que Dilma Rousseff propicie una política económica estable, abierta a la libertad de mercado, al flujo de inversiones, al establecimiento de socios comerciales en la región y que sobre todo sepa respetar los valores democráticos gracias a los cuales Lula da Silva logró ganarse el respeto de millones de brasileños que hoy miran con un aire distinto su futuro.

 

El autor es periodista y educador

rosalespurizaca@gmail.com

 

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