San Nicolás, también conocido como Santa Claus o Papa Noel, es uno de los símbolos más populares de la Navidad. Sin embargo, por ser de origen anglosajón es criticado por algunos cristianos que lo consideran extraño a la tradición, la cual, dicen, debe mantenerse apegada a símbolos navideños históricos como el Nacimiento, Pesebre o Belén.
Pero San Nicolás o Santa Claus es un personaje histórico auténticamente cristiano y el cristianismo es una religión universal. San Nicolás, quien vivió en el siglo IV después de Cristo y fue obispo de Mira, en la antigua Licia que ahora es parte de Turquía, sufrió encarcelamiento, torturas y persecución del régimen del emperador romano Dioclesiano.
El obispo Nicolás se hizo famoso por su generosidad con los pobres, particularmente con los niños, a quienes obsequiaba ropa, juguetes y dulces. Por eso los devotos de San Nicolás —quien después de haber sido canonizado fue proclamado santo patrono de Rusia y Grecia— siguieron la costumbre de hacer regalos a los pobres y a los niños, tradición que se extendió por diversas partes del mundo.
En la actualidad este Santo es conocido como San Nicolás de Bari, debido a que en el siglo XI unos mercaderes italianos robaron sus reliquias y las llevaron a la ciudad de Bari, en Italia, donde se guardan hasta ahora. Precisamente por eso, las autoridades de Turquía están tratando de recuperar esas reliquias, para depositarlas en un museo de la ciudad de Demre, como se llama actualmente la antigua y original Mira. Pero no es por razones religiosas y mucho menos cristianas, que el gobierno turco reclama las reliquias del generoso santo que ahora es un símbolo mundial de la Navidad, sino para crear en Demre un lucrativo centro de peregrinación y turismo internacional.
Realmente, pese a que Turquía está ligado históricamente a los orígenes del cristianismo, sin embargo es uno de los países donde todavía se persigue a los cristianos. Al respecto, el periodista español César Vidal escribió en un artículo titulado Cien millones de perseguidos , publicado el domingo 12 de diciembre corriente en la edición impresa del diario español La Razón, que “en Turquía, existe un Estado laico nacido de las reformas de Kemal Atatürk, pero mientras que el islam sigue teniendo un peso omnipresente, los cristianos siguen sufriendo acoso y violencia que procede incluso de sus propios familiares”.
En Turquía la persecución contra los cristianos no es ahora tan brutal, como en Irak, donde el 31 de octubre de este año 50 fieles católicos y un sacerdote fueron asesinados en la Catedral de Bagdad, cuando ésta, mientras se oficiaba una misa fue asaltada por fanáticos musulmanes armados con metralletas y bombas. Pero en Turquía se sigue hostigando y discriminando a los cristianos, de múltiples maneras.
“Los cristianos son actualmente el grupo religioso que más persecuciones sufre debido a su fe”, ha expresado el Papa Benedicto XVI en su mensaje del 16 de diciembre corriente, titulado “Libertad religiosa, el camino hacia la paz”, mediante el cual convocó a la celebración del Día Mundial de la Paz, el 1 de enero del próximo año, 2011. Y advirtió el Papa que a los cristianos no sólo se les persigue con acciones tan brutales y criminales como el mencionado ataque a la catedral de Bagdad, sino también a través de “formas silenciosas y refinadas de condena y resistencia contra los símbolos religiosos”.
Pareciera que con esas palabras el Papa Benedicto XVI se ha referido a lo que está ocurriendo en Nicaragua, bajo el régimen de Daniel Ortega, donde se profana la imagen de la Virgen María al poner un altar de la Purísima a los pies de un monumento a la violencia armada y la muerte; donde se manipulan los símbolos de la Navidad con carnavales de propaganda política; donde gente del poder político difama a los obispos que critican la injusticia y las arbitrariedades gubernamentales; donde ocurren sospechosos robos de computadoras personales de prelados católicos, seguramente para buscar o tratar de inventar supuestas evidencias con el pérfido fin de chantajearlos.
Como sea, para manifestarse contra todos los actos de persecución religiosa, desde los sangrientos crímenes en el Medio Oriente hasta las “silenciosas y refinadas” acciones contra los obispos y sacerdotes, los cristianos católicos han sido convocados a la celebración del Día Mundial de la Paz, el primero de enero de 2011, año que será crucial para Nicaragua.
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