LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Pedro J. Chamorro B.

“By Pass” del río San Juan al río San Juan

Cuando las aguas del río San Juan llegan a un lugar denominado “El Delta”, donde el Ejército de Nicaragua tiene un puesto militar, prácticamente el 92 por ciento de su caudal entra en territorio tico y sus propias aguas cambian de nombre por el “Río Colorado”.

Este fenómeno no es reciente, ya desde 1850 Squier había observado, que según sus cálculos, 7/8 de las aguas del río San Juan se iban por el Colorado.

Desde lo alto de nuestra ribera, se observa que solo nos queda apenas un pequeño riachuelo, que de no ser porque para un buen observador, el agua no corre hacia el río principal, sino que en el mismo sentido de la corriente, hacia el este, cualquiera podría pensar que se trata de un pequeño afluente de nuestro gran río San Juan y no el propio e histórico río.

Este fenómeno ocurre porque la corriente del río San Juan en una de sus curvas golpea una pequeña colina pedregosa en nuestro territorio donde está instalado el puesto fronterizo y de migración y se desvía hacia Costa Rica buscando, naturalmente, el terreno más bajo. En nuestro lado, al perder velocidad, el agua en la boca del río (que más bien parece un afluente) se sedimenta y este proceso continúa a lo largo de 33 kilómetros de recorrido que aún le restan a las aguas del San Juan, antes de alcanzar el Mar Caribe y la histórica bahía de San Juan del Norte donde un día estuvo el Puerto Arenas.

Sin restar méritos al excelente proyecto que lleva a cabo el Gobierno, de dragar estos 33 kilómetros, lo cual debe ser visto como un proyecto de interés nacional, que todos debemos apoyar, creo que es fundamental agregar más agua al río en su punto crítico donde casi desaparece, o sea en “El Delta”.

Cuando fui Ministro de Defensa hace 12 años, propuse al presidente Alemán y al general Joaquín Cuadra hacer en el verano del 99 un proyecto sencillo pero efectivo para agregar un mayor caudal al San Juan en su punto crítico.

Les propuse entonces, que en la parte posterior de esta colina donde está el puesto militar y que por cierto es un terreno más bajo, se construyera un pequeño canal en seco, que se junte con el río a unos 800 a 1,000 metros más abajo, aprovechando el golpe de agua de la corriente y de esta manera inyectarle vida a nuestro río San Juan, que al aumentar su caudal, la misma corriente se encargaría, con el paso del tiempo, de ensancharlo y profundizarlo naturalmente.

En medicina, cuando una arteria está obstruida y el paciente está al borde de un infarto, no la quitan o la limpian, sino que la dejan en su lugar, pero la conectan con una arteria limpia en lo que los médicos llaman un “by pass” y así es que el paciente sobrevive muchos años más.

Lógicamente que este canal se hará en nuestro territorio utilizando equipos convencionales (retroexcavadoras y palas mecánicas), que se pueden llevar hasta este remoto sitio y usar en la época seca. De tal manera, que lo único que estaríamos haciendo es evitando que las aguas de nuestro río se vayan casi en su totalidad hacia Costa Rica y que en su lugar profundicen y draguen o limpien —de una manera natural— nuestro histórico río, en su último trecho hacia el mar.

Esta idea o tesis es mucho más económica que utilizar dragas para dragar 42 kilómetros como se pretende hacer ahora, lo cual está bueno, pero podría durar muchos años y muchos millones en realizarse. Pero si la draga encuentra piedra, hasta allí llega la draga porque no está diseñada para dragar en terreno pedregoso.

Por el momento, el dragado del río San Juan se encuentra estancado en un conflicto limítrofe por la limpieza de un supuesto caño, donde según Pastora un día pasaban los vapores hacia Harbour Head y hacia el mar, que por cierto, aunque fuera profundizado y ensanchado muchísimo, no le agregaría una sola gota de agua al río, pero sí nos profundiza el conflicto con nuestra vecina Costa Rica.

Si ese caño existió y dónde existió exactamente, que es lo más importante, lo debe determinar en su momento la Corte Internacional de La Haya, mientras tanto, lo que debemos hacer es asegurarnos que el río San Juan tenga más agua y por consiguiente sea más navegable.

En la actualidad, el problema de la navegabilidad del río San Juan no se encuentra propiamente en su desembocadura, porque hoy en día por esas casualidades fortuitas del destino, rompe con las aguas del río Indio, de tal manera que el buque más grande que ha entrado al Lago de Nicaragua entró hace apenas dos años en un invierno normal, lo más difícil fue más bien superar el raudal de El Castillo, que ha sido históricamente el punto de mayor desnivel de las aguas, lleno de piedras y por tanto, el de mayor reto para cualquier embarcación, por más pequeña que sea.

La misma draga “Soberanía”, que ciertamente no es una embarcación muy estable para navegar por una barra, fue introducida al río sin mayores problemas por la barra conjunta que conforman las aguas del caudaloso río Indio, cuando se encuentran con las del menguado San Juan.

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