LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Hugo Ramón García

Mensaje de paz en Navidad

Nos hallamos a pocas horas del nacimiento del Mesías, del Dios hecho hombre que con el veredicto de su justicia perfecta sabe valorarnos dándonos la oportunidad de ser mejores personas, superando cuantos errores hemos materializado en perjuicio de los demás.

El hombre de estos tiempos debe identificarse con la justicia, pero no de la “justicia” enferma, y acomodaticia que surge de las conciencias débiles, y comprometidas, sino de la justicia que nace de la fe; del tipo de justicia que no está contaminada por la avaricia, ni el soborno de los que perdiendo la razón, consideran que con el dinero, o el poder temporal se consigue todo. Navidad es un punto de referencia para encontrarnos unos a otros. Para empezar a construir una Nicaragua que se dirija por el perdón; por la abolición de los odios confrontativos que son propios de mentes indispuestas que viven alimentadas de venganza porque se “educan” en los siniestros códigos del mal.

Nicaragua ya debe levantarse de sus grandes males. Ha llegado el tiempo que se sacuda del polvo de la infamia; que no siga siendo fácil mampara de quienes utilizando su nombre alientan divisiones promoviéndolas con indudables objetivo a sabiendas de los efectos negativos que tales prédicas producen. Nicaragua es Nicaragua, y su majestad de República no tiene por qué estar supeditada a prácticas que le son ajenas desde la concepción misma de su virtual idiosincrasia. Somos un país con hábitos originales; con normas que responden a una cultura hecha a base de historia; de principios bien fundamentados, y nunca una Patria que la pretendan hacer sujeta de censurables ambiciones que le impidan su natural desarrollo. Nicaragua como República ha nacido para ser respetada; para que se le acrediten cuantos honores se merece, y no que se pretenda hacer de ella un patrimonio en la obtención de millonarias utilidades donde el débil es aplastado por el poderoso en vista de que la historia siempre se repite, sobre todo en un país como el nuestro donde el atraso cultural sigue teniendo actualidad no porque no tengamos capacidad de percibirla, sino porque el mal ya viene en la sangre del nicaragüense.

Pocos momentos nos separan para el nacimiento del Redentor del mundo. Por todos los confines del mundo se dejan oír los villancicos de Navidad anunciando el importante acontecimiento que colma de esperanza a la humanidad. El pesebre de Belén es un símbolo; en un retablo sencillo nace el hombre perfecto de la historia universal; el juez legítimo que todo lo puede porque su justicia es real, y objetiva, y se deja sentir en las naciones del mundo con la imperecedera palabra de su doctrina. Nace el Dios hecho hombre en aquella lejana ciudad de Belén bajo los fríos de diciembre, acariciado de ternura por la mirada celestial de sus amantísimos padres, y protegido por el vaho de una mula, y un buey.

Pero el nacimiento de Cristo; del Dios hecho hombre no solamente debe circunscribirse al hecho universal de que nació en Belén con los detalles de la más santificada humildad. El corazón del nicaragüense debe ser también un pesebre para que Cristo nazca en nosotros, y nos acostumbremos a perdonar las flaquezas del prójimo que se manifiestan en la vanidad, el odio, el rencor, la envidia, el egoísmo, la hipocresía, y las injusticias que como un menú cotidiano se sirven en los banquetes de las muchas desigualdades en una sociedad que como la nuestra ha ido perdiendo sus valores.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: