Óscar, el gato

Por cierto.... Óscar es sólo un gato, pero con un comportamiento que le hace único: es el primero en saber cuándo un residente de su planta va a morir, lo que ha demostrado en unas 60 ocasiones, y desde ese momento se instala a los pies del enfermo.

El gato Óscar junto al artículo escrito por David Dosa en “The New England Journal of Medicine”, que le catapultó a la fama.

Oscar ha sido el primero en predecir la muerte de más de 60 ancianos con alzheimer de los que no se separó en sus últimas horas. Pero no hablamos de un médico o una enfermera sino de un gato, cuyo misterioso comportamiento intenta desentrañar el doctor David Dosa

Fotos de La Prensa/EFE/Al Weems. Cedida por Maeva Ediciones

Óscar tiene cinco años, los mismos que lleva en la residencia de ancianos Steere House de Providence (Estados Unidos), donde vive en la tercera planta, la de pacientes en fase avanzada de enfermedades de la demencia, como el Alzheimer, y aunque reside en un lugar tan anónimo es una celebridad que ha ocupado periódicos, programas de televisión y tiene una entrada en Wikipedia.

Por cierto…. Óscar es sólo un gato, pero con un comportamiento que le hace único: es el primero en saber cuándo un residente de su planta va a morir, lo que ha demostrado en unas 60 ocasiones, y desde ese momento se instala a los pies del enfermo.

El felino llegó a la fama en 2007 por un artículo en The New England Journal of Medicine, titulado Un día en la vida de Óscar el gato , en el que el geriatra David Dosa daba cuenta de su comportamiento fuera de lo común y que tres años después se ha convertido en el libro De guardia con Óscar , fruto de las entrevistas que Dosa mantuvo con algunos de los familiares a los que acompañó el gato durante sus últimas horas, en un intento de desentrañar el misterio.

A pesar de todo, “Óscar es sólo una gato. Un gato blanco, negro y atigrado, como cualquier otro que te puedas encontrar. Puede ser adorable, pero normalmente es distante y solitario”, según lo describe en una entrevista el doctor Dosa, quien recuerda que el minino fue adoptado hace cinco años por la residencia, donde viven otros animales, pues se considera que su presencia es beneficiosa para los enfermos.

Desde que era un cachorro, Óscar empezó a demostrar su capacidad de prever la muerte, hasta el punto de que se ha convertido en un “sistema de alarma temprana” y cuando inicia una de sus vigilias a los pies de un paciente todos saben que, sin duda, ha llegado el momento de avisar a los familiares.

Óscar hace periódicamente la ronda entre los 41 ancianos de su planta, entra y sale de sus habitaciones pero, en ocasiones, alza el hocico, olisquea el aire y salta sobre la cama de un residente, se hace un ovillo a su lado y comienza a ronronear. En ese momento empieza su vigilancia y ya no se separará del enfermo hasta su muerte y si, por cualquier causa, no puede entrar a la habitación usará todos sus recursos para intentar llegar al paciente.

“Su comportamiento ha cambiado poco con los años —explica Dosa—. Parecería que ahora pasa algo más de tiempo con las personas antes del óbito. Cuando por primera vez nos dimos cuenta de su actitud, iniciaba su vigilia unas horas antes del fallecimiento. Ahora se presenta a la familia hasta una semana antes, tras lo que pasa la mayor parte de su tiempo en la habitación” hasta que el paciente fallece.

Pero tan sorprendente como su “sexto sentido” es su comportamiento posterior. “Normalmente duerme durante días a no ser que otro paciente esté muriendo”, relata Dosa, a quien le gusta pensar que el gato acaba tan cansado porque “está trabajando y ofrece al paciente toda su atención, sin distracciones”.

La primera reacción de muchas personas cuando conocen la historia de Óscar es sentir, cuanto menos, aprensión ante la idea de que un gato capaz de anunciar la muerte se pueda subir a su cama. Pero ésa no es la realidad en Steere House. “He oído describir a Óscar de muchas maneras y ‘ángel de la muerte’ es una de las más comunes”.

Sin embargo, “cuando se presencia una vigilia de Óscar no se tiene la sensación de que ocurra nada sobrenatural. Creo que es algo bastante hermoso —algo parecido al nacimiento de un niño—. Para muchos, uno de nuestros mayores miedos es morir solos y la idea de que Óscar esté allí, es bastante confortante”. De hecho, como muchos de los residentes de Steere House son muy ancianos, sin la compañía del animal habrían muerto solos.

De guardia con Óscar recoge los testimonios de familiares de enfermos a los que el gato acompañó en su muerte. Relatan sus dificultades para aprender a vivir y hacer frente a duras enfermedades como el Alzheimer, que lleva a quien la sufre a “un proceso de desaprendizaje”, y de hecho el libro incluye pequeños consejos para las familias.

Pero también muestran unánimemente su agradecimiento al felino. “Óscar se pasaba todo el rato en la habitación conmigo. Era como si supiera que necesitaba su apoyo”. “Óscar parecía saber cuándo era necesario y no pedía nada a cambio (…) era como si lo hiciera para consolarme. ¡Y funcionaba!”, recuerdan algunas de las personas que hablaron con Dosa.

El médico considera que todos han aprendido “muchísimo” de Óscar a lo largo de los años. “Sobre todo hemos aprendido lo fundamental que es estar ahí para nuestros pacientes”.

“También me gusta creer que Óscar sabe que lo que está haciendo es importante —cuenta Dosa—. Uno de los mayores regalos que nos ofrece es que proporciona un medio lejos de la confrontación para hablar sobre los cuidados al final de la vida. Es algo de lo que a nadie le gusta hablar pero que tiene una importancia fundamental”.

Muchos lectores han dicho al autor que tomaron un libro sobre un gato y “descubrieron que habían aprendido mucho sobre lo que querrían (o no querrían) al final de sus vidas”.

Entrelazada con la historia de Óscar, el libro aborda el espinoso tema de los pacientes en fase terminal y el momento de limitar la atención médica los cuidados paliativos. Cuando el enfermo sufre una enfermedad terminal como el cáncer “este tema resulta más fácil de abordar”, pero “no se puede decir lo mismo en el caso de la demencia”, relata el doctor.

Aunque enfermedades como el Alzheimer también se consideran terminales “los efectos de estas afecciones se miden con el paso de meses y años, no de días”, por ello, encontrar el punto que marca la línea para pacientes con demencia se puede convertir “en un reto plagado de dilemas éticos, tanto para los familiares directos como para el profesional sanitario”, explica en su libro.

A través de varias experiencias, Dosa afronta el duro debate de cuándo llega el punto sin retorno, de cuándo nuevas pruebas o tratamientos ya no aportan nada o casi nada a un paciente terminal al que le surgen nuevas dolencias, a pesar de que sus familiares, en ocasiones, se obstinen en buscar soluciones. Por ello, el doctor dice a un familiar en el libro: “A veces el acto de amor más profundo consiste en dejar que la otra persona se marche en paz”.

Cuando el doctor Dosa empezó a interesarse por Óscar, su primer objetivo fue buscar una explicación racional a su comportamiento y ahora considera posible que el animal sea capaz de detectar el olor de algunas sustancias que emiten las células en el proceso de la muerte. “Todos hemos oído historias de animales que predicen los tsunamis, los terremotos, que pueden oler el cáncer”.

Aunque, como reflexiona en el libro, tal vez Óscar “no es más que un compañero, una criatura sensible que acompaña a las personas en su tránsito hacia la otra vida, o que apoya a aquéllos que sufren ese particular infierno que es perder a un ser querido”.

“Estaba empezando a ver a Óscar como una especie de amable guía que conducía a la gente de un lugar aterrador a otro más indulgente”, concluye Dosa en su libro. b

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