LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Joaquín Absalón pastora

Reflexiones

¿Dónde está el tiempo?

No dejará de palpitar en el ser la inquietud de medir su velocidad relacionada con los años que van pasando. Según Justo Sierra es “una mariposa que vuela alrededor del Sol”. Gira y gira con una puntualidad irreprochable y ante esa consumación, en cada enero nuevo —ayer 2010, hoy 2011— la diferencia más visible está en la cifra, pues todo parece clavarse en la misma tabla donde los diferentes destinos actúan con la promesa anualmente reiterada de “un cambio de vida” en cuanto menester sea posible de tantos en las diversidades de la existencia.

“Parece que fue ayer” no solo es una canción, es una hipótesis cargada de añoranzas. En cada hierba mientras la mariposa vuela, se multiplican ecos en traslapes de alegrías y melancolías La espontaneidad parece impregnarse cuando se comprueban los efectos, de aquel enunciado de “El Gato Pardo: Cambiemos todo para que todo siga igual”.

¿Por qué esa tendencia de renovarse uno en nombre del Señor en cada advenimiento suyo y en el del almanaque, cada vez que lo distingue la primicia de un signo?

Apenas el año nuevo comienza a doblar sus hojas los juramentos van naciendo y en el ritmo de la marcha desvaneciendo para quedar en lo de siempre: en un intento, algunos de los cuales volaron y otros ni siquiera arrancaron. En la rutina, tomada la letra de otra tonada “la vida sigue igual”. El ánimo envuelve todos los campos, lo social, lo político, lo cultural, lo económico, lo religioso.

Principalmente en lo político, los cambios llegan cuando ningún pregón los anuncia. La historia enseña ese fenómeno. En ese ángulo, la sorpresa luce su voz.

No hubo ninguna sensación, ninguna evidencia de mudanza significativa, mucho menos espectacular en el 2010 y lo probable es que tampoco la haya en la apertura del siguiente, salvo las presunciones de un año electoral contrapuesto con la calma…

Pensamos en nosotros mismos pero también si la boca se mueve en aras de enriquecerse para enriquecer a la vida, el olfato no deja nunca de cuadrar un rincón de sus virtudes para oler al país, para vislumbrar cuál será el gusto de su tierra porque sobre ella trasciende el paso activo de los nacidos en ella. La marcha va surcando la superficie con la esperanza de que el piso sea más sólido para que ninguno de sus habitantes se vaya al abismo Y en ese sentido Patria e individuo tienen relación.

No la Patria vista desde los intereses del político, (¿la política un mal necesario?), su practicante una ensalada de codicia, poder y ficción, sino sentida desde la perspectiva desprendida, frondosa en amor de sus hijos.

Un articulista lamenta que “el tiempo no se expresa como antes”. No. El tiempo nunca ha sido capaz de hacerlo. Somos nosotros lo que podemos hablar y protestar. En lo que sí estoy de acuerdo es que “no debemos doblegarnos ante la intranquilidad en la urgencia de defendernos del desencanto”. Ésta es una actitud precisa en el mar de gentes que duermen sobre la cólera de las olas.

Mientras tanto la ostentación enciende las luces artificiales. Le pone brillo intenso a los árboles de Navidad. Empero los de la vida se mantienen secos. El árbol humano expuesto a ser demolido por la levedad de cualquier viento.

No obstante el trazado de los párrafos anteriores, nadie podría negarlo: Es jovial y preciosa la época. Eso siembra esperanzas, renovados deseos de vivir. Y en ese denuedo: ¡Felicidades!…

¿Por qué esa tendencia de renovarse uno en nombre del Señor en cada advenimiento suyo?

El autor es periodista

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