Posadas: punto de inflexión

El nuevo juicio que se abre el lunes en El Paso (Texas) contra el activista anticastrista Luis Posada Carriles, acusado de mentir sobre su estatuto migratorio y de perjurio, puede representar un punto de “inflexión” entre Estados Unidos y Cuba, aseguraron ayer expertos.

El activista anticastrista Luis Posada Carrilles, en una foto de archivo de mayo de 2007. LA PRENSA/AP/WILFREDO LEE

WASHINGTON/AFP

El nuevo juicio que se abre el lunes en El Paso (Texas) contra el activista anticastrista Luis Posada Carriles, acusado de mentir sobre su estatuto migratorio y de perjurio, puede representar un punto de “inflexión” entre Estados Unidos y Cuba, aseguraron ayer expertos.

Posada Carriles, que ha confesado haber atentado contra el líder cubano Fidel Castro y que es acusado de poner una bomba en un hotel en La Habana en 1997, deberá presentarse ante un juez con tres nuevos cargos en su contra.

“Esos tres cargos representan la oportunidad para el gobierno estadounidense de acusarlo oficialmente por algo relacionado con terrorismo”, explicó a la prensa Peter Kornbluh, de la organización independiente Archivos de Seguridad Nacional (NSA).

Los tres nuevos cargos, presentados por el gobierno al inicio de la administración del presidente Barack Obama, son de perjurio por haber mentido en relación a la planeación del atentado.

“Éste es un punto de inflexión, este juicio podría ser un punto significativo cuando miremos hacia atrás en la historia de las relaciones cubano-estadounidenses”, añadió Kornbluh.

“Este gobierno está dispuesto a llevar a cabo esta acusación a pesar del hecho de que Posada Carriles aún es recibido como un héroe en Miami”, donde reside desde mayo de 2007, explicó por su parte Julia Sweig, experta en Cuba del Consejo de Relaciones Exteriores, un centro de análisis.

Posada Carriles, nacido en 1928, empezó a conspirar contra el régimen castrista desde los años 60 y protagonizó según sus propias palabras varios intentos de asesinato de Fidel Castro.

Venezuela pide su extradición tras condenarlo por la destrucción en 1976 de un avión civil cubano, que dejó 73 muertos.

Posada Carriles se fugó de ese país en 1985.

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