La Coordinadora Civil (CC) y el Movimiento por Nicaragua (MpN) confían en que este año, “decisivo para el país”, los ciudadanos “vencerán la indiferencia” y lucharán por el respeto de sus derechos y el orden jurídico, como aconsejó el obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez Ortega.
Báez insistió el domingo último en la necesidad de que la población venza la apatía y reaccione ante las irregularidades y violaciones que cometen algunos políticos e instituciones, para “denunciarlas con conciencia crítica”.
La vocera de la CC, Luisa Molina, dice que son tantos los motivos que han provocado el desencanto y la apatía en la población, y está tan arraigada la cultura política tradicional en los partidos y los ciudadanos, que no se pueden “esperar milagros”.
Sin embargo, considera que el trabajo de construcción de la conciencia crítica ciudadana que realizan muchas organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la CC, mediante la formación y educación en derechos humanos, económicos y políticos, está calando en la sociedad y pronto provocará resultados.
“No descarto que en un año la conciencia critica de los nicaragüenses despierte y le diga a la clase política ‘no vamos a seguir aceptando las cosas que ustedes hacen’, y le dé vuelta a la tortilla y busque sus propios espacios de participación”, advierte Molina.
YA HAY UN CAMBIO
Según la vocera de la CC, aunque no se note, este trabajo ha provocado que “ya no estemos como hace diez años” y que cada vez sean más los ciudadanos que asuman el principio fundamental de la conciencia crítica, que es la co-responsabilidad.
“Cuando todos asumamos que el país está así porque nosotros también tenemos una cuota de responsabilidad y que no podemos seguir dejándolo en manos de la clase política para que haga y deshaga, las cosas van a cambiar”, explicó.
Para Violeta Granera, del MpN, el cambio en la actitud política de la población dependerá en gran medida de que, a través de conversaciones “sobre la mesa”, se concrete la más amplia unidad de las fuerzas de oposición.
También, de que el compromiso trascienda la discusión sobre la repartición de candidaturas para escaños y cargos públicos; que se centre en una discusión de fondo en la búsqueda de soluciones a los problemas que agobian a la población y de propuestas que permitan restaurar la institucionalidad y enrumbar el país hacia un desarrollo sostenible, que no dependa de coyunturas.
La otra condición, según Granera, es que esa unidad opositora presente candidaturas a presidente, vicepresidente y diputados confiables, con un alto nivel de credibilidad ante los votantes.
LO FRUSTRANTE
Granera afirma que la población nicaragüense está a la expectativa y hay mucha frustración y desencanto por la lentitud con que se ha llevado el proceso de unidad y porque se percibe que la preocupación ha sido la distribución de candidaturas.
“Aunque no desconocemos que eso (distribución) es parte del proceso electoral, tiene que hacerse con objetivos claros que beneficien a la población y estén orientados al bien común”, señaló.
La representante del MpN también considera que está ocurriendo una evolución en la conciencia política de los ciudadanos y cada vez son más los que reconocen la importancia de la democracia para superar la pobreza.
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