Bebé ¡al agua!

Los recién nacidos están perfectamente dotados de muchos reflejos que hacen posible que puedan adaptarse al medio ambiente en que se desenvuelven. En el caso del agua, los bebés pueden flotar como lo haría un adulto, pero con la diferencia que aún no pueden desarrollar las habilidades propias de la natación, sino hasta después de los 4 a 5 años. No obstante, esa poca actividad que pueden realizar es muy beneficiosa para el infante desde sus primeros meses de vida hasta que logre por sí solo moverse en el agua.

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