Luis E. Duarte/ Especial para LA PRENSA/ Berlín, Alemania.- Adriane Queiroz se destaca por su voz a dos octavas de distancia de cualquier versión antes escuchada de la Misa Campesina, cuando canta es una mujer de gestos expresivos y ritmo cadencioso que dan razón a los estereotipos del brasileño.
“Es una amazona”, expresó una amiga nicaragüense que la conoció hace cinco años en la Iglesia católica de habla castellana de Berlín, cuando el ya fallecido ex director del coro Luis Ramírez había regresado de Nicaragua y visto las necesidades del Hogar de Ancianos Agustín Sánchez, de Jinotepe.
Queiroz viene de la región selvática Belén de Pará en Brasil, es pequeña, morena y de pelo rizado. En su país era maestra de escuela y enseñaba cantando a niños de la calle, por eso estudió música para mejorar sus habilidades, pero su voz iba más allá de aquellas buenas intenciones y recibió una beca en Viena, donde pronto fue reclutada por la Ópera Popular del Estado de Austria y posteriormente por la Ópera del Estado en Berlín.
El primer tono destacado de Queiroz que sobresale del coro pone la piel de gallina, junto al grupo canta partes de la Misa Campesina de Carlos Mejía Godoy, de la Misa Criolla del argentino Ariel Ramírez Mejía y la misa del chileno Alejandro Mejía.
Un público de 50 personas escucha sin murmullo a esta estrella de la ópera en un ambiente inusual. Acompañada con piano o contrabajo dedica algunas canciones como Cry me a river y The man I love , acompañada del coro, finaliza con gospels.
Pocas horas antes Queiroz estaba a 250 kilómetros de distancia en la ciudad de Dresden, en el ensayo general de la opereta Fledermaus (el murciélago) de Johann Strauss II. Al día siguiente será la premier donde tiene el papel principal en la Ópera Semper, uno de los teatros más importantes del mundo de lo clásico, ahí realizaron muchas de sus premier Richard Strauss y Richard Wagner.
En cambio, el concierto de beneficencia para el hogar de ancianos que hizo hace unos días no fue ningún escenario barroco, todo lo contrario, fue el atrio de eventos de un moderno centro de investigación y análisis ambiental del sur de Berlín, propiedad de una pareja nicaragüense-alemana que como músicos profesionales y aficionados donaron el tiempo, espacio y recursos para no cobrar entrada y recibir colaboraciones voluntarias para enviarlas ciento por ciento a Jinotepe.
::: ¿Cómo te involucraste en el grupo?.
Yo participo de la comunidad católica y ahí una gran amiga mía hace cuatro años me habló de este proyecto para el asilo. La verdad, los programas los hacemos para la Iglesia. Yo soy una cantante, pero hay más músicos y cuando podemos encontrarnos hacemos un proyecto grande.
::: En Nicaragua no hay producción de ópera, y ahora una soprano de la Ópera del Estado de Alemania canta para un hogar de ancianos.
No tengo esa cosa así (arrogancia)… por una buena causa se tiene que hacer, independiente del país. Yo trabajé con niños antes, no era cantante, (por eso) para mí también es importante la cosa social. Es un regalo.
::: ¿Ha estado en Nicaragua, conoce algo?
Nunca. Sé que es un país de América Latina que tiene muchos ritmos, que se conoce por su poesía.
::: ¿Qué quisiera decir a la gente en Nicaragua?
Yo espero que podamos ayudar, no sólo yo, la gente que participó trajo su experiencia y tiempo. Dieron todo por algo que vale la pena. Espero que esa energía que damos llegue también a los ancianos.
Queiroz se sorprende cuando le mencionan la palabra “diva”. El mundo de la ópera para ella es un trabajo donde es importante la energía de un público, a veces resulta estresante, es cierto, pero no es una rutina, la reacción de los espectadores trae algo nuevo siempre, luego está el mundo de lo cotidiano como esposa y madre.
A un país que nunca ha visitado y al que regala su voz sin haberla escuchado, se despide diciendo: “Los regalos de Dios hay que compartirlos”.
El evento del 20 de enero contó con la participación del Coro de la Iglesia católica hispana de Berlín, el grupo La Batuta Latina, entre los músicos aficionados y profesionales están el nicaragüense Wilhem Ulloa, el pianista Inglo Seliger, el contrabajista Lutz Weinmann, el guitarrista Naendy Queiroz y Otto Lorenz en la percusión.
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