Las torcidas vueltas para sacar licencias de manejo

Una simple recarga de por lo menos 200 córdobas a un número de teléfono celular para un oficial de tránsito o el pago de entre 1,600 y 2,000 córdobas en una escuela de manejo pueden ser suficientes para obtener la licencia de conducir. Lo anterior es un rumor a voces entre los nuevos conductores, pero nadie se atreve a proporcionar su identidad por temor a perder el documento.

Muchos de los miles de conductores que circulan por el país obtienen su licencia de conducir a través de mecanismos ilegales LA PRENSA/ ARCHIVO

 I ENTREGA DE II

Una simple recarga de por lo menos 200 córdobas a un número de teléfono celular para un oficial de tránsito o el pago de entre 1,600 y 2,000 córdobas en una escuela de manejo pueden ser suficientes para obtener la licencia de conducir.

Lo anterior es un rumor a voces entre los nuevos conductores, pero nadie se atreve a proporcionar su identidad por temor a perder el documento.

Los representantes de escuelas de manejo rechazan que a lo interno de sus centros ocurra esta situación y las autoridades de Tránsito tampoco aceptan la posibilidad de que en esas instituciones ocurra este tipo de anomalías.

Todos hablan de implementar controles para evitar esta situación.

CASOS, UNO TRAS OTRO

Sin embargo, testimonios de personas que adquirieron sus licencias de conducir de forma anómala demuestra lo contrario.

Por ejemplo, una persona mencionó que “si estás de suerte”, ya en el lugar hay oficiales que te preguntan “¿no querés hacer el examen?”, al tiempo que le extienden al interesado un papel en blanco con el número de un celular y le dicen “metele una recarga”, la que varía entre 200 córdobas a 300 córdobas.

[doap_box title=»Policía asegura que es cuidadosa» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

  • Consultado el jefe de Tránsito, comisionado mayor Roberto González, refirió que no tiene información al respecto y en el caso de esa institución, aseguró que son muy cuidadosos en el sistema de control.
La primera reacción de González fue ”ésas son las escuelas, nosotros no tenemos que ver nada con las escuelas”.

Al insistirle que los señalamientos son de cobros para no hacer exámenes en Tránsito, reaccionó diciendo: “Demuéstrenos, que nos demuestren, ése sería un acto de corrupción. En todo caso poner la denuncia el ciudadano que está siendo perjudicado y la Policía Nacional procede a Asuntos Internos contra quien sea”.

Refirió González que la institución que dirige mantiene un sistema de control y prevención y sobre todo los capacitan a los oficiales en temas jurídicos y de ética.

“Le quiero decir que en Tránsito Nacional no hay en todo el año acto de denuncia de corrupción contra los compañeros, eso es un éxito para nosotros, no estamos en primera plana de ningún tipo en la institución, evitamos los escándalos en principio”, alegó González. Aunque reconoció después: “Bueno, especulaciones podrán haber, casos no descartamos nada nosotros, pero lo que le quiero decir (es) que cuando hay irregulares actos de corrupción, la institución se pone al frente contra quien sea”.

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Una joven comunicadora desde sus primeros días de capacitación práctica fue informada por su instructor: “Ya sabés, si sos seleccionada para hacer el examen y no lo querés hacer, tengo un contacto en Tránsito”.

Tras referirle que el costo por el trámite es de 2,000 córdobas, pues es la forma que ha encontrado para ayudarse, pues por horas laboradas el pago que recibe en la escuela es muy bajo. Acto seguido le explicó que en sus gestiones incluye también trámites a menores.

APRENDE HACIENDO

Una optometrista, de 37 años, lleva más de cinco años manejando. Aprendió a conducir en una escuela de manejo, de donde la mandaron a hacer examen a las oficinas de Tránsito, pero supo de alguien que le podía tramitar la licencia y de una vez pagó. Ésta no recuerda cuánto fue el monto en ese entonces, pero a los pocos días ya tenía su permiso de conducir sin haber hecho examen. Refirió que muchas de las señales y de los límites al conducir los ha aprendido en la práctica.

“Cintia”, cuyo nombres es ficticio, aprendió a manejar hace unos ocho meses. Maneja su Jeep Rav 4, sin permiso de conducir. No quiso pagar lo que vale un curso de manejo, sino que aprendió con amigos, por eso sus posibilidades de obtener la licencia vía escuela de manejo se redujeron a cero.

En el tiempo que “Cintia” lleva manejando no ha querido ir a Tránsito porque no quiere hacer el examen. Dice que eso implicaría aprenderse la Ley de Tránsito y no tiene ganas de estudiar, aunque aclara que siempre respeta las señales de tránsito. Hasta ahora no la han detenido ni una sola vez, aunque ella prefiere manejar en las noches cuando hay menos tráfico y menos vigilancia.

“Me gusta que las calles estén ‘vacionas’, pero también salgo en el día para hacer mandados cerca de mi casa”, dice la mujer de 35 años que piensa sacar la licencia sin seguir los trámites establecidos. “Voy a pagar, pero al que me la dé en menos tiempo. Me han dicho de uno que cobra 1,600 córdobas y se tarda tres semanas, pero hay otro que cobra 2,000 y me la darían supuestamente al día siguiente, vamos a ver”, explica y confiesa que los contactos son policías y gente de escuelas de manejo, pero aclara que no son conocidos directos, sino de amigos suyos.

Un caso muy especial es el de una joven que en dos ocasiones realizó el examen en las oficinas de Tránsito y no pasó, pues en ambas ocasiones obtuvo 76 puntos de calificación. El puntaje requerido para aprobar es de ochenta.

Extrañamente en la escuela de manejo donde aprendió a manejar obtuvo 90 puntos en el examen practicado y aunque es mayor de edad, resultó seleccionada a efectuar la prueba en tránsito, donde examinan todo lo relacionado a la Ley 431, Ley Para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito.

DE DOS INTENTOS, CERO

Según esta última, el examen de Tránsito incluye capítulos que conciernen a conductores de motocicletas y furgones, de los cual nunca le hablaron en la escuela de manejo, por tanto no manejaba las especificidades para cada uno de esos sectores. Esta última persona refiere que tampoco conocía el significado de algunas palabras técnicas como arcén, que son los márgenes que deben haber a un lado y otro de las calles o calzadas, una palabra que generalmente tampoco dominan los choferes de vieja data, según consultó después.

Tras los dos intentos frustrados “decidí seguir el camino del resto: pagar”, señala la nueva conductora, quien confirmó que entregó 1,600 córdobas al dueño de una escuela de manejo y a las tres semanas logró el certificado de tránsito con el cual se fue a tramitar su licencia.

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