En Egipto la sociedad civil política y de- mocrática demostró al mundo, a los dictadores militares, a los imperios mundiales, que el auténtico poder lo posee el pueblo y no las armas, al destronar con grandes movilizaciones civilistas y patrióticas al dictador Honis Mubarak. Esta novedad para la nueva política del siglo XXI de hacer revolución sin armas es espectacular.
Opinión
Se hunde el socialismo del siglo XXI
Arturo Valenzuela, Secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para América Latina, acaba de declarar que declina la influencia de Venezuela en la región. Tiene razón. Se hunde, de manera evidente, el llamado Socialismo del Siglo XXI. Si hace cuatro o cinco años parecía que ésa sería la fuerza ideológica determinante en Hispanoamérica, comenzado el 2011 las señales que emite el continente indican lo contrario. Los cinco países de esa cuerda política están en crisis.
La libertad y los árabes
El movimiento popular que ha sacudido a países como Túnez, Egipto, Yemen y cuyas réplicas han llegado hasta Argelia, Marruecos y Jordania es el más rotundo desmentido a quienes, como Thomas Carlyle, creen que “la historia del mundo es la biografía de los grandes hombres”. Ningún caudillo, grupo o partido político puede atribuirse ese sísmico levantamiento social que ha decapitado ya las satrapías tunecina de Ben Ali y la egipcia de Hosni Mubarak, tiene al borde del desplome a la yemenita de Ali Abdalá Saleh y provoca escalofríos en los gobiernos de los países donde la onda convulsiva ha llegado más débilmente como en Siria, Jordania, Argelia, Marruecos y Arabia Saudita.
Educación, un albacuento
Este gobierno ha transformado la educación en otro de sus albacuentos. Eso es triste no sólo porque se está engañando a la población en un punto que es vital para el desarrollo, sino porque este gobierno sí tiene la posibilidad de hacer realidad todas las maravillas que asegura haber hecho en el sector Educación.
No es Facebook, es conciencia y decisión
Muchas personas de Nicaragua, democráticas por supuesto, observan con admiración y envidia las grandes manifestaciones populares en los países árabes y musulmanes, que ya derribaron las dictaduras de Túnez y Egipto, han obligado a otras a prometer reformas importantes y tienen a todas en la peor crisis de su historia. ¿Por qué ocurre eso en Túnez, Egipto y hasta en Libia e Irán, pero en Nicaragua no? se preguntan muchos.