Estamos viviendo un momento de confluencia y contradicciones de épocas históricas en el que se encuentran, superponen y confrontan diferentes tiempos, visiones y creencias. Podría decirse con propiedad que siempre han coexistido expresiones históricas distintas, pues la historia no es un proceso ordenado de acontecimientos, ni una tranquila sucesión de épocas, sino una realidad convulsa y compleja en la que cada situación, como decía Marx, contiene su expresión opuesta, su propia contradicción, y en ella, como expresaba el filósofo español José Ortega y Gasset, “las ideas hijas llevan en el vientre a sus madres”. Si bien estas consideraciones son ciertas, hay, no obstante, circunstancias en las que, además de la consideración general anteriormente señalada, se producen situaciones particulares en donde la intensidad de los acontecimientos ocasiona rupturas y cambios cualitativos que permiten diferenciar un tiempo histórico de otro.
Opinión
Otra vez el fin de la historia
Medio mundo árabe anda a la greña. Ciertos pueblos quieren cambiar el mundo en el que viven. ¿Por cuál? Lo más razonable sería que se acercaran a las naciones exitosas que han conseguido un grado razonable de estabilidad y prosperidad, para tratar de averiguar por qué han logrado prevalecer y triunfar en la historia.
Ignominioso respaldo al genocida libio
Daniel Ortega ha cubierto otra vez a Nicaragua de ignominia, o sea de afrenta pública, al haber declarado y reiterado en un organismo de las Naciones Unidas el respaldo de su gobierno al dictador de Libia, Muamar Gadafi, quien está masacrando a su pueblo a fin de mantenerse en el poder que ha ejercido de manera despótica y criminal por más de 41 años.
Cartas al Director
Libertad: “No más partidos, no más autoridad, libertad absoluta del hombre y del ciudadano: ésta es mi profesión de fe social y política”. Pierre Joseph Proudhon (1809-1865); filósofo francés.