Hollywood llora a su faraona

La actriz Elizabeth Taylor falleció ayer en Los Ángeles a los 79 años víctima de una insuficiencia cardíaca, un adiós que dejó a Hollywood sin su faraona, símbolo de la lucha contra el sida y activa usuaria de Twitter.

Muere una leyenda. La legendaria actriz de origen británico Elizabeth Taylor falleció ayer, a los 79 años, a causa de una insuficiencia cardiaca. La estrella, que se casó ocho veces, dos con el actor Richard Burton, será recordada como una gran amiga, una mujer que creció y envejeció en el cine, ante un público que la adoró. Una de sus últimas y notorias apariciones fue en el funeral de su gran amigo, Michael Jackson, en junio de 2009. LA PRENSA/AP/ARCHIVO

 

 

 

Los Ángeles/EE. UU./EFE

 

La actriz Elizabeth Taylor falleció ayer en Los Ángeles a los 79 años víctima de una insuficiencia cardíaca, un adiós que dejó a Hollywood sin su faraona, símbolo de la lucha contra el sida y activa usuaria de Twitter.

La intérprete de Cleopatra (1963) pasó su vida entre platós cinematográficos y hospitales, el último fue el californiano Cedars-Sinai donde ingresó el 11 de febrero por unos recurrentes problemas de corazón de los que no se recuperó.

Taylor murió poco antes de la 1:30 de la madrugada en compañía de sus hijos Michael Wilding, Christopher Wilding, Liza Todd y María Burton.

“Aunque había sufrido últimamente una serie de complicaciones, su condición se había estabilizado y se esperaba que sería posible que volviera a casa. Tristemente, no pudo ser”, comentó su representante en un comunicado.

A pesar de su edad y su deterioro físico, necesitaba de una silla de ruedas para desplazarse por culpa de la osteoporosis, su capacidad de recuperación y el temperamento que siempre la caracterizó eran motivos suficientes para creer que Taylor saldría también de esta.

UNA VIDA EN EL QUIRÓFANO

En su historial médico figuran una treintena de operaciones, y no por razones estéticas, la última en 2009 para tratarse una fuga en una válvula cardíaca.

Su lista de enfermedades incluía dolencias de espalda, cuello, piernas, diversas fracturas, dos sustituciones de cadera, un tumor cerebral, neumonía e incluso cáncer de piel, problemas a los que se sumó una adicción al alcohol y las pastillas.

Ella misma reconoció que se vio al borde de la muerte más de una vez, aunque hasta ahora había logrado ganarle la batalla.

“Mi madre fue una mujer extraordinaria que vivió la vida con plenitud, con gran pasión, humor y amor”, aseguró su hijo Michael, quien dijo que el mundo era un lugar mejor gracias a que su madre había vivido en él.

DOS OSCAR Y SIETE MARIDOS

Ganadora de dos Oscar por su papel en Butterfield 8 (1960) y Whos Afraid of Virginia Woolf? (1966), Elizabeth Rosemond Taylor protagonizó más de 50 películas entre ellas clásicos como Little Women (1949), Cat on a Hot Tin Roof (1958) en una larga carrera que comenzó cuando tenía 10 años con Theres One Born Every Minute (1942).

Nacida el 27 de febrero de 1932 en Hampstead (Londres), se crió en EE. UU. desde los 7 años donde mostró una pronta vocación por la actuación, un trabajo del que se retiró en 1994 con The Flintstones .

Sus ocho matrimonios, dos de ellos con Richard Burton, certificaron su inconformismo apasionado, el mismo que ya mermada de facultades la convirtió en adalid de la lucha contra el sida y en activa usuaria de la red social Twitter, donde se le conocía como DameElizabeth. No en vano fue nombrada Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra en 2000.

Taylor confesó que esa plataforma la permitía estar en contacto con sus fans de una forma “muy moderna”, aunque tenía sus recelos.

“A veces pienso que sabemos demasiado sobre nuestros ídolos y eso estropea el sueño”, dijo la actriz en una de sus últimas entrevistas con la revista Bazaar, que realizó la popular Kim Kardashian.

Precisamente, el último tuiteo de Taylor fue para anunciar la publicación de esa conversación que ahora suena a despedida, un mensaje fechado del 9 de febrero, 2 días antes de su definitiva hospitalización.

1300931181_240311RevPortada

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: