LONDRES/AFP
Miles de británicos, procedentes de todo el país, se manifestaron ayer por el centro de Londres para mostrar su oposición al drástico plan de austeridad impuesto por el Gobierno, una masiva protesta sin precedentes desde la celebrada contra la guerra en Irak.
Los sindicatos destacaron el éxito de la convocatoria, pese a algunos enfrentamientos con la Policía ocurridos al margen del desfile que empañaron la jornada y que se saldaron con 75 detenciones y cinco policías heridos.
Un portavoz de la confederación de sindicatos británicos, el Trades Union Congress, estimó que “entre 250,000 y 300,000 personas” respondieron a la convocatoria de manifestación.
Esta concentración constituye el movimiento de contestación social más importante desde hace décadas, en concreto, desde las movilizaciones que acabaron provocando la caída de la primera ministra Margaret Thatcher.
La previsión de una gran manifestación provocó también un gran despliegue de fuerzas de seguridad, con la movilización de más de 4,500 policías, con el fin de evitar que se repitan los excesos de las manifestaciones de estudiantes celebradas hace unos meses y que tanto sorprendieron a los británicos.
A pesar de ello, se produjeron incidentes al margen del desfile. Alborotadores, a menudo con la cara tapada y ondeando banderas negras y rojas, atacaron con botes de pintura y botellas de vidrio los escaparates de las tiendas y bancos ubicados alrededor de Oxford Street, una de las principales arterias comerciales de la capital británica.
También lanzaron ampollas llenas de amoniaco contra las fuerzas de seguridad, según la Policía. Las televisiones mostraron imágenes de alborotadores lanzando proyectiles contra el hotel Ritz.
La marcha, propiamente dicha, transcurrió sin incidentes. En ella participaron muchas familias, así como grupos de músicos y bailarines que dieron a la marcha un aire festivo.
La comitiva pasó por delante del Parlamento y de la residencia del primer ministro David Cameron, al que la muchedumbre abucheó, antes de llegar a Hyde Park, donde hubo una gran concentración con la que concluyó la protesta.
“Estoy aquí porque el Gobierno quiere hacernos pagar para reparar lo que han hecho los banqueros. Está construyendo una sociedad donde los ricos lo son cada vez más y los más débiles están cada vez más desamparados”, explicó Gillian Siddons, un jubilado de 60 años.
El Gobierno ha impuesto al país un plan de austeridad con la congelación del sueldo de los funcionarios y la eliminación de 300,000 empleos públicos, por la mala situación económica heredada del anterior gobierno y para equilibrar las cuentas públicas.
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