Educación, ahorro e inversión

María Jaramillo (nombre ficticio), separada, vive con sus cuatro hijos en el área rural de la comunidad de Teustepe, uno de los municipios más pobres de Nicaragua. No tenía trabajo, agua potable ni energía eléctrica, camina diariamente varios kilómetros bajo un sol ardiente para llegar al camino más cercano.

María Jaramillo (nombre ficticio), separada, vive con sus cuatro hijos en el área rural de la comunidad de Teustepe, uno de los municipios más pobres de Nicaragua. No tenía trabajo, agua potable ni energía eléctrica, camina diariamente varios kilómetros bajo un sol ardiente para llegar al camino más cercano.

La educación financiera la ayudó a acceder a un crédito grupal de 70 dólares, facilitando el inicio de dos mejoras importantes en su vida: ahora es económicamente independiente (invirtió en un pequeño horno de barro en que cocina productos que vende diariamente en la ruta del bus) y sus cuatro hijos ya no duermen junto a ella en la misma cama. Con las ganancias de su inversión pudo comprar camas separadas para sus hijos.

María hoy enseña educación financiera, mejoró su autoestima y es ejemplo de la efectividad de la educación financiera para mejorar vidas en su comunidad.

El acceso a educación financiera y a servicios financieros no es fácil para personas pobres de comunidades rurales poco pobladas y alejadas.

Como María, hay muchas otras personas en áreas alejadas que necesitan aprender a manejar mejor su dinero (acceso a educación financiera), ahorro y créditos productivos para sus inversiones. Lastimosamente el sistema educativo tradicional no les brinda las herramientas ni oportunidades necesarias para este fin.

Desde Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central, ejecutado por Triodos Facet, contribuimos con la generación de conocimientos apoyando el crecimiento de la industria de microfinanzas, así como la creación y difusión de la educación financiera (en especial para personas de bajos ingresos y sectores rurales). Desde hace cuatro años desarrollamos y promovemos educación financiera que se difunde por medio de instituciones de microfinanzas y medios masivos de comunicación.

Para ser efectiva, la educación financiera debe proveer instrumentos adecuados a las necesidades de las personas: prácticos, útiles, simples de entender y divertidos de aprender. Bajo ese espíritu desarrollamos instrumentos gráfico intuitivos que fueron utilizados en el aprendizaje de cientos de miles de personas analfabetas en áreas pobres.

Se desarrollaron programas radiales ambientados en el área rural, vídeos con dibujos animados y programas educativos de televisión, un juego de mesa para que las personas aprendan educación financiera jugando (simulando la vida real), que se difunden por medios nacionales de comunicación (Radio Ya, Stereo Mundo, Canal 14 – Vos TV y LA PRENSA, entre otros).

Para el control financiero de cada día, diseñamos un cuadernillo de bolsillo que registra el presupuesto y detalle diario de gastos e ingresos, clasificando los gastos necesarios y no necesarios para que las personas lleven un mejor control de su dinero.

Los cambios que vimos con la educación financiera fueron una reducción del consumo no necesario, mayor interés por la inversión, mejor manejo y cultura de créditos, y sobre todo mucho más ahorro. 30,000 personas capacitadas de más bajos ingresos (en Nicaragua y Honduras), ahorraron partiendo de casi nada, más de tres millones de dólares en un poco más de un año.

Lo crítico es partir de lo que las personas necesitan saber para manejar mejor su dinero.

 

(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza.

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