Granos básicos de Jalapa a la deriva

La falta de crédito, la deficiente tecnología agrícola, el endeudamiento de los productores, los repentinos cambios climáticos (excesos de lluvias y sequías) y la crisis económica mundial han impactado enormemente en los rendimientos productivos, especialmente en los granos básicos, estimó Eddy Gutiérrez, presidente de la Junta Directiva de la Cooperativa Campesinos Activos de Jalapa (CCAJ), una de las sobrevivientes y probablemente la más sólida en esta zona de Nueva Segovia.

  Algunos productores coinciden que el cultivo de tabaco está desplazando la siembra de granos básicos. LA PRENSA/A. LORIO

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CORRESPONSAL/NUEVA SEGOVIA

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  • La ciudad de Jalapa está ubicada a 300 kilómetros de la capital y a 70 kilómetros de la cabecera departamental de Nueva Segovia.
Cuenta con una carretera adoquinada en buen estado, construida durante el gobierno del presidente Enrique Bolaños, con acceso y cobertura total de la telefonía celular e Internet. Así como un movimiento comercial bien desarrollado con infraestructura (edificios) hasta de cuatro plantas utilizados como centros comerciales en el centro de la ciudad. Su población supera los 60 mil habitantes.

La Feria del Maíz es otra actividad importante en el municipio de Jalapa, se realiza del 18 de septiembre al 20 de septiembre de cada año, en ella participan pobladores de los municipios vecinos de Honduras; en esta fiesta se llevan a cabo diversas actividades como concursos musicales, desfiles de carrozas, corrida de toros, juegos mecánicos y el consumo de una variedad de alimentos preparados a base de maíz.

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  • kilómetros cuadrados, que representa el 26.5 por ciento del territorio municipal son apropiadas para las cosechas de maíz, frijoles, arroz, hortalizas, así como el mejor tabaco del país y uno de los mejores del mundo.
  • kilómetros cuadrados que representa el 30.5 por ciento del municipio son áreas de cultivos perennes como café, frutas y bosque de producción latifoliadas.
El cultivo de tabaco ha invadido en los últimos años amplias planicies del impetuoso valle de Jalapa, que históricamente se han dedicado a la agricultura. Empresarios nicaragüenses, cubanos y colombianos rentan propiedades campesinas.

Este cultivo ha desplazado la siembra de granos básicos. Las grandes propiedades que antes estaban destinadas para la siembra de arroz, frijoles y maíz son rentadas a los empresarios del tabaco, lo que para muchos es una excelente oportunidad de generación de empleo, pero además es mejor pagado que cualquiera de los otros rubros.

El quintal de la hoja de tabaco de buena calidad en la zona se cotiza a 250 dólares; el quintal de frijoles apenas a 30 y 40 dólares, máximo 50 dólares; el de arroz a 30 dólares y el de maíz entre 10 y 15 dólares.

Una manzana cultivada con tabaco produce unos 2 mil 500 dólares invirtiendo 600 dólares por manzana; por eso para el campesino nativo de la zona es más rentable, hasta ahora, usar su tierra para el cultivo de tabaco y desechar la producción de granos básicos.

Sin embargo, para los ambientalistas el “boom” del tabaco es un fenómeno que está deteriorando, secando y contaminando los suelos y las fuentes de agua por el uso excesivo de pesticidas no controlados y la sobreexplotación de la tierra.

Hay que destacar que los insumos y costos de producción para este rubro están constantemente subiendo de precio.

Algunos consideran que la existencia de un monopolio en la comercialización del tabaco no les permite abrir mercado y obtener las ganancias reales, por lo tanto piensa ir abandonando esa actividad económica.

Lo ideal, dijo don David Andara, agrónomo jalapeño, es que la materia prima en el tabaco no salga del municipio “cruda”, que debe exigirse inversión para instalar preindustrias e industrias de puros o cigarrillos con una firma o marca original de Jalapa.

“El tabaco es un monopolio porque hay una injusta distribución de las ganancias que genera la cadena productiva”, dijo.

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La falta de crédito, la deficiente tecnología agrícola, el endeudamiento de los productores, los repentinos cambios climáticos (excesos de lluvias y sequías) y la crisis económica mundial han impactado enormemente en los rendimientos productivos, especialmente en los granos básicos, estimó Eddy Gutiérrez, presidente de la Junta Directiva de la Cooperativa Campesinos Activos de Jalapa (CCAJ), una de las sobrevivientes y probablemente la más sólida en esta zona de Nueva Segovia.

Algunos productores coinciden  que el cultivo de tabaco está desplazando la siembra de granos básicos.
LA PRENSA/A. LORIO

Un quintal de abono 18-46-0 que antes costaba 710 córdobas llegó a costar en Jalapa 1 mil 950 córdobas; igual efecto sufrieron las maquinarias, los insumos y la mano de obra, que sumado a las pérdidas por efecto climático, problemas de legalización de las propiedades y bajos precios en el mercado nacional han incidido fuertemente en lo que están llamando el proceso de desmontaje de la economía campesina en Jalapa.

“Se necesita un fuerte financiamiento para la producción agrícola y pecuaria, ya que Jalapa es y será siempre un polo de desarrollo agropecuario. Desde ya insto al señor alcalde Orlando Zeledón y al Honorable Concejo a ponerse al frente de estas iniciativas para que Jalapa siga creciendo y desarrollándose en lo económico, social y culturalmente”, sostuvo Agenor Zeledón, ingeniero agrónomo.

TECNOLOGÍA INSUFICIENTE

Contradictoriamente la tecnología en la producción de arroz, maíz y frijoles era mucho más sólida en los años 80.

Solo Jalapa tenía 25 cosechadoras de arroz de última generación, que prestaban servicio a pequeños y medianos productores del rubro en el municipio a través de las desaparecidas empresas estatales Laureano Mairena y TAINSA. “Un día, a inicios de los años 90, la maquinaria anocheció y no amaneció”, recordó Gutiérrez.

Una cosechadora cuesta más de 300 mil dólares y no está en capacidad ni siquiera de las cooperativas, mucho menos de un pequeño o mediado agricultor comprarla para producir arroz y es la razón por la que centenares de productores de Jalapa dejaron producir ese rubro.

Otras razones fueron los altos costos de producción, falta de asistencia técnica y los desastres como el huracán Mitch que causó pérdidas casi en el 100 por ciento de la cosecha de arroz (unas mil manzanas) en 1998 y obligó a los productores a vender sus tierras para pagar sus deudas a los bancos.

Para Gutiérrez, las tierras del municipio de Jalapa son tan privilegiadas que permite la coexistencia y diversidad de cosechas de arroz, maíz, frijoles, café, ganado, sin competir con el tabaco, porque sus ciclos son totalmente diferentes durante el año.

El período de siembra y cosecha de tabaco es entre octubre y marzo; sin embargo las labores y mano de obra en la preindustria (empilonado, despalillo, secado y empaque) se emplea en los subsiguientes seis meses del año.

Producir 100 manzanas de tabaco requiere la contratación de 400 personas, de las cuales el 30 por ciento es mujer, devengando un promedio de 104 córdobas diarios.

“La teoría de que el tabaco está desplazando al maíz y a los frijoles lo pongo en duda. Ni el arroz compite con el maíz y los frijoles, ni el café compite con alguno de los anteriores, menos que el tabaco compita con los granos básicos”, argumentó Gutiérrez.

CULTIVOS DIVERSIFICADOS

La mayoría de los productores jalapeños ha optado por diversificar su actividad agrícola, algunos tienen sus parcelas para granos básicos y en las partes altas del municipio tienen café; los que producen tabaco también producen maíz.

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Los que cultivan granos básicos también están impulsando la ganadería y rotan cultivos como alternativas para sobrevivir en la economía nicaragüense.

Gilberto Castillo Cruz, productor de tabaco y granos básicos en la comunidad de El Corozo desde hace 40 años, recordó que hace casi 20 años fácilmente sembraba hasta 40 manzanas de maíz y obtenía rendimiento hasta de 90 quintales por manzana.

En el ciclo productivo 2010 sembró 15 manzanas de maíz con 60 quintales por manzana y este año podría reducirlas a cinco manzanas “porque el precio no cubre los costos de producción”.

Este año don Gilberto tampoco sembró tabaco “porque los costos de producción se han elevado y los compradores de la hoja no pagan las inversiones en la cosecha, sólo pérdidas ocasionan y es estar trabajando para entregar la finca al banco. Prefiero dejarla ociosa y buscarme un trabajito aunque sea de vigilante”, insistió.

DESPOJADOS DE SUS TIERRAS

Leonel Zeledón, presidente de la UNAG en Nueva Segovia, comentó que la producción de granos básicos en Jalapa es un tema de reflexión para quienes abordan la seguridad alimentaria.

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Rememoró que en los años 80 había apoyo incondicional del Estado. En los 90 se produjo “una recontrarreforma agraria” que empezó a desplazar a decenas de productores de granos básicos (el 70 por ciento) de sus tierras, que pasaron a manos de grandes productores y ganaderos para ocuparlas en la producción de pastos u otros rubros.

“Las cooperativas desaparecieron. Con el nuevo gobierno se ha hablado de estabilizar los precios de los granos básicos, propiedades que eran de 40 campesinos están en manos de una sola persona y los demás son ahora sus peones, es por eso que el factor preocupante es el factor tierra, ya los pequeños productores no tienen propiedades”, enfatizó López Zeledón, tras detallar que han quedado aproximadamente unos mil 500 pequeños productores de granos básicos dispersos en diferentes organizaciones.

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Dijo que Jalapa está en la meta del Gobierno y es un esfuerzo que está involucrando a todos los actores para producir y recuperar los estándares de producción de los años 80.

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