Pescadores arrasan con mantarrayas

Como si no bastara con la pesca tradicional, ahora también la mantarraya está en la lista de animales marinos que los pescadores nicaragüenses extraen del mar.

Las mantarrayas habitan en las costas de Nicaragua, pero ahora no se sabe por cuánto tiempo. LA PRENSA/CORTESÍA FABIO BUITRAGO

Como si no bastara con la pesca tradicional, ahora también la mantarraya está en la lista de animales marinos que los pescadores nicaragüenses extraen del mar.

Así lo denunció el ecólogo Fabio Buitrago, tras observar una lancha con decenas de cadáveres de mantarrayas en una playa de San Juan del Sur.

La mantarraya no está en el menú de los nicaragüenses, sin embargo Buitrago aseguró que son cientos de estos animales los que pueden pescarse a diario en las costas del Pacífico de Nicaragua.

El mercado, según Buitrago, es México y algunos países asiáticos.

Hay ambientalistas que opinan que la carne de mantarraya está sustituyendo la de tiburón porque el precio de este ahora resulta muy elevado, dado que se trata de un platillo exclusivo en Asia.

Buitrago mencionó que los pescadores nicaragüenses pueden estar motivados por el precio de la mantarraya, pero también por las ganancias, ya que se trata de un pez cuyo cuerpo está compuesto de carne en mayor proporción que otros animales marinos.

Una mantarraya puede alcanzar varios metros de envergadura y pesar varios cientos de libras.

El ecólogo mencionó que el peligro de esta cacería es que podría llevar a que en Nicaragua se extingan las mantarrayas, tal como ocurrió con los ostiones en El Ostional y el pepino de mar, que también sufrió de sobrexplotación.

Un mar sin playas significa una costa con aguas menos limpias y seguras, según Buitrago, ya que las mantarrayas no son carnívoras, sino que se alimentan de lo que flota en el agua.

De su existencia dependen algunos peces como los pardos, que no solo sirven como alimento, sino que son importantes para la economía del sector pesquero.

El experto mencionó que el peligro es mayor porque todavía se desconocen los hábitos de las mantarrayas, así como el tamaño de su población, la migración, entre otros detalles necesarios para saber por cuánto tiempo soportarán la cacería antes de desaparecer.

Buitrago opinó que sería más lucrativo exhibir a las mantarrayas en el mar, tal como se hace del otro lado de la frontera sur del país.

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