Cuando un periodista recibe un premio por la calidad extraordinaria de su trabajo —por alguno en particular o por su labor periodística en general—, se trata sin duda de un reconocimiento a su talento, a su excelencia, a su valor personal. Pero es también un reconocimiento al medio para el cual trabaja el periodista, porque de éste se puede decir que es él y sus circunstancias, tal como definió sabiamente la condición del hombre el gran filósofo español del siglo XX, don José Ortega y Gasset (1883-1955).
Tal es el caso del periodista de LA PRENSA, Octavio Enríquez, quien este lunes ha sido galardonado precisamente con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo, en la categoría de Mejor Trabajo de Prensa, que otorga anualmente el diario español El País; premio que fue establecido en 1984 con el propósito de “resaltar la defensa de las libertades, la independencia y el rigor como virtudes esenciales del periodismo, y dar reconocimiento a aquellos trabajos que a lo largo de un año hayan destacado por su calidad”.
Entre los anteriores galardonados con el Premio Ortega y Gasset, que es el más importante que se otorga al periodismo en español, refulgen nombres como el del célebre periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez (q.e.p.d.), y la no menos famosa bloguera y periodista independiente de Cuba, Yoani Sánchez, quien lo obtuvo en 2008 pero el régimen comunista cubano no le concedió autorización para viajar a Madrid a recibir la honrosa distinción.
Ahora bien, no es por cualquier tema que un trabajo de prensa puede obtener un premio de tanta importancia y prestigio internacional como es el Ortega y Gasset de España. Además de reconocer el talento personal del periodista y la calidad extraordinaria de su trabajo, este premio, al igual que los demás grandes galardones periodísticos internacionales toma en cuenta también el tema desarrollado en el trabajo de prensa, su importancia e impacto no solo en el contexto nacional donde se ha elaborado sino también a nivel internacional, la trascendencia de la materia abordada y, en consecuencia, el interés que suscita en la opinión pública interna y exterior.
Todos esos requisitos los ha llenado Octavio Enríquez con su saga de siete reportajes de investigación, titulada “La revolución del exministro del Interior”, por la cual obtuvo el Premio Ortega y Gasset en la categoría de Mejor Trabajo de Prensa. Con su trabajo, Octavio Enríquez desentraña y revela el desmedido enriquecimiento conseguido mediante el disfrute de las mieles del poder por el antiguo comandante de la revolución sandinista, Tomás Borge, quien sigue siendo un alto funcionario de gobierno ahora en el ámbito diplomático externo. Con irrefutables argumentos, incontrovertibles testimonios y sólida documentación, el periodista desenmascara la doble moral de los líderes revolucionarios que suben al poder en harapos, haciendo juramentos de humildad y redención social, pero ya arriba se convierten en dictadores y déspotas iguales o peores que los que ellos derrocaron, lo mismo que en opulentos millonarios también tan ricos o más que los oligarcas derrocados.
En declaraciones a LA PRENSA que fueron publicadas ayer, Octavio Enríquez dice que con su trabajo él logró “exponer que (Tomás) Borge en su discurso defiende a los pobres, pero en su alcoba cuenta millones”. Al recordar que ha escuchado a personalidades de izquierda como los escritores Sergio Ramírez y Gabriel García Márquez, reconocer que la revolución fue una estafa, Octavio Enríquez asegura y confirma: “Creo que sí. Basta ver en lo que se han convertido los dirigentes de la revolución. Es como dice George Orwell, se convirtieron en cerdos. Esos son los dirigentes de las revoluciones, se convirtieron en todo lo contrario de lo que predicaron”.
Sin duda que para el periodista Octavio Enríquez, obtener el Premio Ortega y Gasset de Periodismo es su máximo honor y motivo de orgullo. Pero también LA PRENSA, que desde los tiempos del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal ha recibido numerosos premios a la excelencia periodística y al valor personal de sus periodistas, se siente muy orgullosa por esta nueva gran presea, la más importante del periodismo en español, que ha recibido su magnífico periodista de investigación, Octavio Enríquez.
Este premio nos honra y nos enorgullece, así como también nos compromete más a seguir practicando un periodismo de alta calidad, al servicio de la verdad y la justicia, implacable con la corrupción y con la doble moral de los políticos corruptos, sean de izquierda o derecha, llámense revolucionarios o reaccionarios, que al fin y al cabo no hay diferencia entre ellos.
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