Taxistas molestos por cobro

El cobro de 25 córdobas a cada taxista por ingresar a dejar pasajeros al Centro Turístico de Granada se hizo efectivo luego que se venciera el plazo que diera el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) a las cooperativas, de pagar dos mil córdobas anuales por ingresar al complejo.

 Restaurantes temporales se ubicaron en la conocida zona de Los Chilamates, limitando la movilización de los veraneantes. LA PRENSA/ L. VARGAS

CORRESPONSAL/ GRANADA

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  • En la segunda etapa del Centro Turístico de Granada (zona de los chilamates), el Intur alquiló los árboles a los dueños de bares, estos cercaron los espacios y la población que no llega a consumir ya no puede utilizarlos.
“Ayer vino un grupo de gente y pagaron al dueño del restaurante (temporal) 100 córdobas por sentarse debajo de ese árbol, toda la costa fue alquilada a los dueños de bares y el poblador no tiene opción de quedarse un rato, no hay dónde”, señaló Carmen Hernández.

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El cobro de 25 córdobas a cada taxista por ingresar a dejar pasajeros al Centro Turístico de Granada se hizo efectivo luego que se venciera el plazo que diera el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) a las cooperativas, de pagar dos mil córdobas anuales por ingresar al complejo.

El 15 de abril se venció ese plazo y como nadie se puso al día, Intur autorizó el cobro desde el fin de semana, dijo Arnoldo López, gerente de dicho centro. Este canon es por día.

La normativa causó molestias en el sector y algunos consultados dijeron que ahora deben cobrar un poco más para reponer ese costo. “Nunca habíamos pagado por entrar al centro desde que tengo uso de razón, dijo Norberto Uriarte, cadete de taxi.

López aclaró que este canon es autorizado por Intur, pero además citó que los señores del volante cobran lo que quieren a la gente y nadie los controla.

LA PRENSA quiso conocer la opinión de los dirigentes de cooperativas, pero no se logró contactarlos.

OTRAS QUEJAS

También hay molestias en el sector de los lancheros, pues aseguran que unas 10 personas que no tienen lanchas están en la puerta principal del complejo ofertando viajes a las isletas y luego que hacen el negocio llevan a los turistas a los lancheros, pero condicionan el precio.

“Esta gente cobra hasta 60 dólares por viaje y a nosotros nos dan 10 dólares y nadie los regula”, dijo Juan Zambrana, quien trabaja con su lancha.

Don Carlos Herrera, dueño de lancha, asegura que por todos los pagos que deben hacer por impuestos a la Alcaldía, al Intur, al MTI, a la DGI y a transporte acuático, deben desembolsar al año cinco mil 500 córdobas y con estas personas que han llegado a invadir su trabajo no les queda ganancia.