Oran por las elecciones en el Viacrucis Penitencial

Miles de fieles católicos participaron en el Viacrucis Penitencial, que este Viernes Santo partió desde el Colegio Teresiano, en el kilómetro 5 de la Carretera a Masaya, hacia la Catedral Metropolitana Inmaculada Concepción de María, en Managua, donde el Arzobispo Leopoldo Brenes Solórzano exhortó a orar por la paz en el país.

Miles de católicos bajo la sombra de la venerada imagen de la Sangre de Cristo asistieron hoy al Vía Crucis penitencial del Viernes Santo para orar y pedir por la paz. LA PRENSA/C. MALESPÍN

Por Arlen Cerda
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Miles de fieles católicos participaron en el Viacrucis Penitencial, que este Viernes Santo partió desde el Colegio Teresiano, en el kilómetro 5 de la Carretera a Masaya, hacia la Catedral Metropolitana Inmaculada Concepción de María, en Managua, donde el Arzobispo Leopoldo Brenes Solórzano exhortó a orar por la paz en el país.

Durante las catorce estaciones del Viacrucis, el sacerdote Henry Moreno, a cargo de las animaciones y reflexiones de cada estación, pidió a los penitentes que oraran y trabajaran por construir la paz en el país y que los nicaragüenses elijan con sabiduría en las próximas elecciones nacionales, previstas para el próximo 6 de noviembre.

En menos de siete meses, más de 3 millones de nicaragüenses deberán elegir al próximo Presidente y Vicepresidente de la República, más 92 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 duputados ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen).

Monseñor Brenes pidió que «todos trabajemos para que no haya más conflico ni discrimación en el país» y que los políticos desarrollen una campaña electoral de respeto y tolerancia.

El padre Henry Moreno agregó que «no repitamos el pasado y búsquemos la senda de la paz» en las próximas elecciones, en el que calificó como «un año determinante y decisivo para el futuro del país».

LA PRENSA/ C. MALESPÍN

Ambos religiosos recordaron las dos visitas del Papa Juan Pablo II a Nicaragua (en 1983 y 1996), y celebraron que él será beatificado el próximo 1 de mayo, por el Santo Padre Benedicto XVI.

En el Viacrucis que duró más de cuatro horas también participaron el Nuncio Apostólico, Henryk Jozef Nowacki, y el Obispo Auxiliar de Managua, Silvio Báez Ortega. Además, sacerdotes de la Curia Arzobispal y otros de la Arquidiócesis de Managua, que incluye a los departamentos de Masaya y Carazo.

Moreno, quien es Vicario en la parroquia Santiago Apóstol de Jinotepe, también comentó durante el Viacrucis que los nicaragüenses «no debemos dejarnos reducir a la violencia, a una ideología política ni a ningún partido político» y exhortó a «orar y proteger la vida desde la concepción en el vientre materno».

Además, pidió orar y trabajar por el respeto a la ley y la Constitución Política de parte de los gobernantes y de los gobernados.

DECENAS DE FIELES PAGARON PROMESAS

Según cálculos del Arzobispo, en el recorrido de más de cinco kilómetros de distancia participaron más de veinte mil personas, superando la asistencia de las procesiones en años pasados.

En la procesión del Viacrucis de este año, decenas de fieles «pagaron» sus promesas personales, caminando descalzos o de rodillas todo el trayecto, mientras el asfalto ardía por el fuerte sol.  Algunos de los penitentes, como se les llaman a estos devotos, llevaban los ojos vendados y otros, caminaban de espaldas auxiliados por familiares.

La procesión finalizó en el atrio de la Catedral Metropolitana de Managua, donde participaron el arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, el nuncio papal, Henryk Jozef Nowacki, así como el obispo auxiliar, Silvio Baez.LA PRENSA/ C. MALESPÍN

Muchos más, en su mayoría niños, vestían de ángeles con largos vestidos blancos y delicadas alas con brillantina, o de Jesucristo, con túnicas moradas, coronas de alambre o ramas secas y cruces de madera o sólo cartón pintado, para los más pequeños.

En el Viacrucis participaron la Hermandad de la Sangre de Cristo, que cuidada de esta imagen del Cristo Negro, venerada por los Managuas, junto a la imagen de la Virgen María en su advocación Dolorosa, con una espada atravezada en su pecho.

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