Antes de cumplir los 25 años de edad, solamente Nemesio Porras y Pablo Juárez, dos de los mejores bateadores de todos los tiempos de nuestro beisbol, tenían un promedio de bateo superior al .337 que presenta el artillero caraceño Jilton Calderón, en un brillante inicio de carrera.
Franklin López, quien con 569 cohetes, solo estaba detrás de Nemesio Porras (746) y Bismarck Guadamuz padre (634), se quedó con 993.
Gregory Hodgson tenía 504 hits antes de los 25 años, pero luego faltó a varios torneos antes de retirarse con 823 imparables a los 33 años de edad.
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Calderón debutó en la Primera División en la temporada 2006 con el Matagalpa a los 19 años de edad y tras batear para .261 en su año de novato, lleva cuatro campañas consecutivas sobre .300. y este año ha dado el salto al siguiente nivel, con promedio de .436, para encabezar la lista de los mejores bateadores del presente torneo.
De forma global ha participado en 311 juegos y lleva 340 imparables en 1,010 viajes al plato. El caraceño es claramente el mejor bateador joven de esta generación, aunque hizo su aparición quizá un poco tarde.
Nemesio Porras saltó al beisbol superior a los 16 años de edad en 1985 y antes de cumplir los 25 ya tenía 746 hits, dos títulos de bateo, siete campañas al hilo de .300 y promedio global de .348, que lo certifican como el de mejor arranque.
Pablo Juárez ha sido el campeón de bateo más joven. En 1974, con apenas 20 años de edad, registró .357 para llevarse la corona de la Liga Esperanza y Reconstrucción.
Antes de su cumpleaños número 25, el toletero chinandegano ya tenía en su poder dos coronas de bateo, en medio de un lujoso promedio de .341, por 533 hits en 1,565 oportunidades.
Calderón silenciosamente está ubicado con el tercer puesto con .337, encima de Freddy García (.335), Gregory Hodgson (.329), Henry Roa (.326) y Jimmy González (.318).
Sin embargo, no ha trascendido más que ninguno de los anteriores a su edad, excepto Hodgson, porque no ha ganado un título de bateo, lo que parece estar a su alcance este año, para que de una vez por todas reciba el reconocimiento que merece.
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