MISRATA/AFP
Los combates se concentraron ayer en los alrededores de Misrata, Zenten y el puesto fronterizo de Dehiba, en el oeste de Libia, cerca de tres meses después del comienzo de un conflicto que parece estancarse pese a la intervención militar internacional.
Los insurgentes opuestos al coronel Muamar Gadafi recobraron ayer el control del paso fronterizo libio-tunecino de Dehiba durante un violento enfrentamiento en el que murieron ocho soldados leales a Gadafi.
Unas horas antes, las fuerzas leales al régimen libio habían tomado el control del puesto conquistado por los insurgentes el pasado 21 de abril.
Dehiba se encuentra a unos 200 kilómetros al sur de Ras Jdir, el principal paso fronterizo entre Libia y Túnez.
En el lado libio del paso fronterizo hubo disparos de artillería entre los dos campos rivales, según un testigo.
Los combates continuaban a las 19H20 (18H20 GMT). Wezen, la primera ciudad libia después del paso de Dehiba, cayó en manos de las fuerzas de Gadafi.
En los últimos dos días aproximadamente 5,000 libios cruzaron la frontera en Dehiba para huir de los encarnizados combates en la zona.
En la misma región, al sudeste de Trípoli, miles de insurgentes que defienden Zenten lograron hacer retroceder las tropas de Gadafi, tras una jornada de combates el miércoles.
Las fuerzas leales a Gadafi tomaron el control ayer de la ciudad de Al Kufra, en el sudeste de Libia, anunció la rebelión. “Uno sesenta todoterrenos, con unos 250 soldados libios a bordo, llegaron a Al Kufra”, declaró un rebelde.
Jalal al Gallal, un portavoz del Consejo Nacional de Transición, órgano representativo de la insurgencia, aseguró que los insurgentes se preparan para “enviar refuerzos”.
En tanto, la situación humanitaria seguía deteriorándose, con campamentos repletos con miles de residentes extranjeros que esperan abandonar el país y por la dificultad de atender a los heridos por falta de medios.
A pesar de la presión militar de la OTAN, las sanciones financieras internacionales, un embargo sobre las armas y el bloqueo de sus haberes para obligarlo a abandonar el poder, Gadafi no da señales de querer dejar el poder que ejerce desde hace más de 40 años.
Gracias a los ataques de la OTAN, los insurgentes expulsaron a las tropas de Gadafi de Misrata, la tercera ciudad del país, situada a 200 km al este de Trípoli, y consiguieron proteger el puerto.
Sin embargo obuses de mortero y cohetes caían anoche sobre Misrata, al parecer disparados indiscriminadamente por las fuerzas leales a Gadafi, afirmaron fuentes de los rebeldes, mientras en el exterior de la ciudad se libraban violentos combates.
Según la Media Luna Roja la violencia en Misrata ha causado unos 1,500 muertos —habitantes y rebeldes— en los dos últimos meses. Más de 500 personas fueron secuestradas en esta ciudad por las fuerzas leales a Gadafi, indicó el fiscal local, precisando que se ignoraba que había sido de ellas.
Ayer también se escucharon fuertes explosiones en Trípoli, la capital libia.
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