Los mil rostros de La Gioconda

La pintura de La Gioconda con apenas 77 x 53 centímetros es una de las más valiosas y enigmáticas. Grandes artistas la han pintado a su manera, parodia y veneración han demostrado ante su figura, la polémica y enigmática obra de Leonardo da Vinci

La Gioconda., LA PRENSA/ARCHIVO

La obra de la Gioconda, visto como el retrato más famoso de la historia, se debe a las múltiples referencias literarias, interpretaciones sobre las identidades de la protagonista y al escandaloso robo ocurrido un 21 de agosto de 1911, hace un siglo, con lo que ganó fama y notoriedad.

La Gioconda, en italiano es alegre, en honor a la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo Lisa Gherardini, esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo.

Su técnica es óleo esfuminado sobre madera de álamo, de 77 x 53 centímetros, pintado entre 1503 y 1506, fue retocado varias veces por el autor.

Tras la muerte del rey, rey francés Francisco I, la obra pasó a Fontainebleau, luego a París y más tarde al Palacio de Versalles. En el siglo XIX, Napoleón Bonaparte lo tuvo en el Palacio de las Tullerías.

Con la Revolución Francesa llegó al Museo del Louvre, donde se encuentra actualmente.

MODELO DE PARODIAS Y REPRODUCCIONES

En el siglo XX y en la actualidad, los artistas han tomado este modelo de La Gioconda para realizar reproducciones, intervenciones, fotografías, dibujos, instalaciones o vídeos, marcando las diversas manifestaciones de expresiones, parodias, artísticas o publicitarias.

De la primera reproducción que se tiene memoria fue la que el mismo Leonardo, se dice, realizara y que llamó Sleworth Mona Lisa, pero se le cuestiona su originalidad.

Otras similitudes de obras existen en el Museo del Prado, pero esta tiene un soporte de roble y no álamo como la original. Se cree que esta pintura es del alemán Hans Holbein.

También existe una reproducción libre de Rafael, que se exhibe en este mismo museo. Otra copia se encuentra en el parlamento italiano.

También obras que hacen sátira a la perfección de La Mona Lisa y su sonrisa enigmática.

NICAS LA PINTAN A SU MANERA

Algunos pintores nicaragüenses tienen sus propias lecturas. Ricardo Morales, director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, a esta obra de Leonardo se la ha hecho culto mundial.

“Los estudiantes de dicha escuela la toman como modelo de retrato del Renacimiento y han hecho diversas interpretaciones de la imagen; que si bien muchas son ironías, la verdad es que es un homenaje y demostración de respeto al gran maestro”, señala Morales.

También dice que existen mejores obras de él, como La bella ferretera o La mujer del armiño; en ellas también se les ve la clásica y enigmática sonrisa que tiene La Gioconda, pero es la historia que le rodea la que le ha dado más fama.

Javier Tercero, profesor de la escuela, se ha dado a la tarea de pintar varias obras alusivas a la Mona Lisa con detalles de ironías, una de sus piezas la tituló La Mona Risa, ella aparece con la cara del Cantinflas, el cómico mexicano. La otra se llama, Aunque se vista de seda mona se queda, en la que aparece una mona jugando ajedrez. Y otra que participó en el I Certamen de Pintura Fundación Ortiz-Gurdián.

Credito: La MacMona versión de Carlos Barberena de la Rocha. LA PRENSA / CORTESÍA

Carlos Barberena, artista nicaragüense que reside en Chicago, ha trabajo en la técnica del grabado, una de esas piezas la tituló Mac Mona, viniendo a ser también una sátira a la firma alimenticia McDonalds.

Sin embargo para el pintor Alfonso Ximénez, La Mona Lisa es un icono de adoración estética, que emana calma, misterios, enigmas, así como diversas interpretaciones. Tal es así que, en su caso, dice que cuando visita el Mercado Oriental y ve a las verduleras, las vende carnes, la vende comida, ve artísticamente la imagen de la Mona Lisa. Y la razón, argumenta, es que cada cultura tiene su “Mona Lisa”.

“Cada quien tiene su Mona Lisa, incluso hay hombres que parecen Mona Lisa, siendo este uno de los enigmas bisexuales. ¿Que si la modelo es el novio o amante de Leonardo o el amante de él mismo ante el espejo?”, es una de las tantas interpretaciones, explica.

“La Mona Lisa tiene amantes, no la hemos visto desnuda, pero muchos las desean. En mi caso mi Mona Lisa se llama Marilyn Monroe”, finaliza diciendo y reitera que este es un icono de adoración estética mundial y que cada quien tiene su prototipo.

María Dolores Torres, maestra en historia de arte, evitó hacer comentarios sobre estas interpretaciones nicaragüenses y dijo conocer muy poco. “No le he dedicado tiempo de analizarla con la seriedad que amerita”.

Para la experta en arte, la obra del gran maestro renacentista debe ser estudiada y respetada por la magnitud de su aporte a las artes de todos los tiempos.