Cartas al Director

La moral

 

 

“La moral es la regla de las costumbres. Y las costumbres son los hábitos. La moral es, pues, la regla de los hábitos”.

 

 

  
Anatole France (1844-1924), escritor francés.

 

UN ASUNTO DE MORAL

La política entendida como tal es: “El arte del bien común”, escribió un filósofo griego llamado Aristóteles (384-322 a.C.), considerando a esta como un medio no un fin; en nuestra pequeña aldea patria donde todo se trastoca y acomoda de tal suerte que podamos utilizar a la política como el arte del bien particular y los nicaragüenses de naturaleza profana nos echamos de cabeza en la política para obtener réditos mayormente económicos, y por qué no, también para ascender algún escalón social especialmente si somos de provincia.

Pero haciendo a un lado nuestro desconocimiento de la ciencia política y más aún de las propias filosofías que sustentan los verdaderos estados democráticos (considerando que somos el tercer país en Latinoamérica que menos lee), la participación en política debería, por lo menos, estar ceñida por un fuerte corsé moral.

La moral la definió alguien como “lo que condenamos y rechazamos de los demás y licenciamos y aceptamos en nosotros”. Al régimen somocista se le tildó de tiranía ¿por qué? por promover el reeleccionismo, la violación de las leyes (mas no la Constitución), el nepotismo, el clientelismo político, control sobre las fuerzas armadas, supresión de la libertad de expresión, de reunión, etc., acoso a la libertad de prensa, entre otras.

El actual presidente que (se dice) participó activamente en la lucha antisomocista, combatiendo los males antes mencionados, hoy por hoy hace exactamente lo mismo, es un apologista del somocismo y ni siquiera se ruboriza por esto. Lo lamentable es que esa miasma o efluvios de inmoralidad o mal entendida moral, se esparce por todos los vericuetos de la política criolla y quiero detenerme aquí ante la tienda del llamado liberalismo, donde creo que muy pocos sabrán de Hobbes, Locke, Smith, Voltaire, Montesquieu, etc. y podrán determinar con precisión matemática que hacen de todo, menos practicar la teoría liberal, porque si así fuera no existieran los llamados caudillos que aunque no tengan ninguna oportunidad de ganar, participan en la actual justa electoral, más para complacer sus egos y a sus socios políticos, que para servir a su país, no le dan oportunidades a otros elementos por lo menos mejor intencionados que ellos y muchas veces más preparados intelectual y profesionalmente.

Quiero enfatizar que se puede tolerar hasta cierto punto la ignorancia, es insoportable la hipocresía, el fariseísmo moral, al considerarnos mejor que otros, cuando al final terminamos siendo víctimas de los mismos pecados capitales por los cuales condenamos a los demás, porque cuando estamos en el poder nos volvemos sin mácula, porque compramos las indulgencias con el dinero de los penitentes. ¡Lo dicho es un asunto de moral, no de política!

Pavel Molina Cruz

CORRUPCIÓN INTEGRAL

Hace poco involuntariamente escuché una conversación en voz alta entre dos vigilantes de un ente estatal. Uno le explicaba al otro sobre la forma cómo había sustraído varios artículos y materiales de una bodega en complicidad con el jefe de esa unidad administrativa.

Me atreví a inmiscuirme en dicha conversación y dirigiéndome al vigilante que narraba su hazaña le dije que esos artículos y materiales sustraídos los pagamos todos con nuestros impuestos. Su respuesta fue tajante: “Si el ministro es ladrón, nosotros también tenemos ‘derecho’ a robar”.

Lo anterior es una simple muestra que pone al desnudo la corrupción que empezando desde la más alta jerarquía, sigue descendiendo en cascada, contaminando todos los niveles a su paso hasta llegar al de menor jerarquía.

Sorprende, además, el concepto que tiene el vigilante de que el robo es un “derecho”. Roba el ministro porque tiene derecho, en consecuencia todo mundo dentro de ese ministerio tiene derecho a robar.

La corrupción se ha convertido en la regla de una mayoría de los entes gubernamentales. Está rompiendo casi todos los controles internos establecidos, provocando como efecto el surgimiento de una total anarquía que destroza normas y procedimientos.

Desde estas líneas a través de este Diario y como ciudadano le hago un llamado al señor presidente Daniel Ortega para que ponga un freno a este caos que puede desembocar en situaciones imprevisibles.

Miguel Altamirano

ECOSISTEMAS CONTROLADOS

La segunda década del milenio se inicia con un mundo que carga a su cuesta siete mil millones de seres humanos, distribuidos a lo largo y ancho de su robusta masa terrestre de 149 millones de kilómetros cuadrados de tierra (entre continentes e islas). Encontramos así, una creciente súper poblada humanidad, que cada vez tiene menos recursos para poder satisfacer medianamente sus necesidades de alimento y de energía.

Para los ecólogos y ambientalistas, “la solución final” para lograr el tan anhelado equilibrio en el planeta, pasa por controlar el crecimiento de los ecosistemas dominados mayoritariamente por nuestra especie. Nos referimos a los llamados ecosistemas humanos.

Para facilitar la comprensión de estos ecosistemas, los científicos que estudian las poblaciones, hicieron cuatro subdivisiones, llamándolos: ecosistema natural maduro, el natural controlado, el productivo y el ecosistema urbano, donde este último es, a ciencia cierta, el que realmente impacta al ambiente. Entendiendo por urbano, lo que los griegos definieron como ciudad, y su evolución como conglomerado humano.

Las ciudades pasaron a ser los principales centros de concentración o acopio, y de despilfarro también, del consumo de agua, alimentos, electricidad, y combustibles, los cuales, por lo general son producidos fuera de las mismas, y en su gran mayoría a muchos kilómetros de distancia, lo que implica siempre un mayor esfuerzo o gastos de más energía para su transportación.

Convirtiéndose así las ciudades en un fuego cruzado de sobreconsumos, concentración de gases tóxicos producto de la combustión, atmósferas confinadas, depósitos de líquidos contaminantes, producción de desechos sólidos, aguas servidas, además de ser focos permanentes de enfermedades que se reciclan.

La tendencia poblacional mundial, indica que las ciudades se harán año tras año más grandes, cada vez será más difícil lograr los abastecimientos y como centros de contaminación igual su impacto será mayor.

Dejo al lector dos interrogantes, que son el punto de partida de este artículo: ¿será prematuro para la región o ya es el momento, para comenzar a debatir, si estaríamos dispuestos en Latinoamérica a evaluar nuestro conveniente control de la natalidad a partir de esta nueva década? ¿Podríamos como subcontinente considerar seguir el ejemplo de China, de controlar la natalidad a razón de un niño por familia o flexibilizar la propuesta para llegar a un máximo de dos?

La meta en el mediano plazo: más calidad de vida para nuestra descendencia, ciudades aún habitables y ecosistemas en equilibrio, tanto de humanos como del resto de las especies.

 

Lenin Cardozo   
Ambientalista venezolano

AGRADECIMIENTO

Queridos hermanos, en mi nombre y el de mi familia agradezco a todas las amistades que de alguna manera se comunicaron o nos visitaron, en especial a todas las personas y grupos que oraron por mi salud.

Esta experiencia es un cambio de vida física, emocional y espiritual. Creo firmemente que es un milagro de nuestro beato Juan Pablo II, y le doy gracias a mi Padre Celestial y a mi Virgencita linda de Cuapa por darme esta segunda oportunidad de vivir en nombre de ellos. Virgen Santísima vos sos mi madre, la madre de todos nosotros los pecadores.

Luis César González Holmann

PRIMERA DOCTORA EN FARMACIA

La primera doctora en farmacia graduada en Nicaragua es Victoria Morales, la cual reside hoy en su oriunda ciudad de Matagalpa, en donde la misma goza de especial cariño y respeto por parte de la sociedad de esta homónima cabecera departamental por sus grandes méritos como persona y profesional de la medicina; razón por la cual fue nombrada en fecha reciente como ciudadana notable por parte del Concejo Municipal de Matagalpa.

Mis felicitaciones para esta ejemplar ciudadana matagalpina.

Salvador Pérez González

 

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