Buenos Aires / EFE
Miembros de la Defensa Civil, policías y bomberos realizaban ayer las tareas de búsqueda de los restos de los 22 muertos por la caída de un avión comercial en una apartada zona de la Patagonia argentina.
El avión, un SAAB 340 con capacidad para 34 pasajeros de la compañía argentina Sol, cayó a tierra la noche del miércoles en un inhóspito paraje de la provincia sureña de Río Negro, (1,387 kilómetros al suroeste de Buenos Aires), cuando volaba a muy baja altura, según testigos.
El bimotor despegó desde la provincia de Neuquén a las 20.08 hora local para cumplir el último tramo con destino a la ciudad patagónica de Comodoro Rivadavia, pero a las 20.50 hora local se estableció el ultimo contacto con la aeronave, desde la que informaron que había una emergencia.
El accidente, que en principio se atribuye a la acumulación de hielo en las alas y alerones del avión, le costó la vida a 19 pasajeros, entre ellos una joven de 20 años y su bebé de 10 meses, y tres tripulantes de la aerolínea, que resolvió suspender sus vuelos en el sur del país.
De todas formas, la compañía aclaró en un comunicado que, “ante algunos trascendidos inexactos y falsos, la empresa reitera que hasta el momento no existe evidencia alguna sobre las causas del siniestro, que será investigado oportunamente por la Junta de Accidentes de la Administración Nacional de Aviación Civil”.
La empresa Sol se dedica a los vuelos regionales que no cubren las grandes aerolíneas.
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