“Aquí en estas tierras y en particular en Nicaragua se empeñan los europeos, los norteamericanos, y lo hacen a través de sus representantes, en que hay que colocar ya en Nicaragua las fuerzas de intervención de los observadores para las elecciones”, dijo anoche el presidente Daniel Ortega durante la sesión plenaria del Foro de Sao Paulo.
Según el mandatario, los observadores electorales no son más que una fuerza de intervención en el caso de Nicaragua.
“Esos observadores mejor papel harían en Libia visitando las ciudades para ver cuántos crímenes se están cometiendo. Que manden los británicos los observadores allá para ver a cuánta gente han asesinado”, expresó Ortega, respondiendo de esta forma a la petición del embajador concurrente de Inglaterra en Nicaragua, Thomas John Kennedy, que ayer en una entrevista publicada por LA PRENSA expresó la urgencia de que se autorice la llegada de las misiones de observación, porque una estancia muy breve no permitiría realizar un trabajo completo.
Durante su discurso de 30 minutos (extrañamente corto), Ortega se tomó unos pocos minutos para elogiar al expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien llegó al país como invitado del Foro de Sao Paulo. “Es hora que el Foro de Sao Paulo instaure el premio de la paz Oscar Arnulfo Romero y pido que le sea otorgado… a Lula”, dijo Ortega al cerrar su discurso lleno de condenas a lo que ocurre en Libia, donde aseguró se están violando los derechos humanos de ese pueblo.
Pero mientras Ortega condenaba desde el Centro de Convenciones del Hotel Crowne Plaza “la represión” que vive su amigo Gadafi, decenas de simpatizantes de su partido, vistiendo camisetas con la leyenda “Yo amo a Daniel”, festejaban con música la forma violenta en que habían reprimido a un grupo de militantes del Movimiento por el Rescate al Sandinismo, que intentaron protestar frente al Hotel Holiday Inn, donde se hospedan las delegaciones, porque se les impidió participar en el Foro de Sao Paulo.
POLICÍAS PARTICIPARON EN AGRESIÓN
Las turbas orteguistas, en esta ocasión comandadas por el asesor de imagen de la Alcaldía de Managua, Amaru Ramírez, no se limitaron a vapulear a quienes pretendían protestar. También agredieron a los equipos periodísticos que cubrían la protesta, entre ellos al de LA PRENSA, Canal 2, Canal 23 y 100% Noticias. Todo ante la vista y paciencia de decenas de agentes de la Policía Nacional que en su mayoría permanecieron inmóviles ante las agresiones, pero otros policías participaron en la agresión.
CONTRA LA PRENSA
El equipo de LA PRENSA llegó antes que la protesta iniciara. Por razones de seguridad se optó por quedarse en el parqueo del hotel. De inmediato Ramírez ordenó al policía con chip 0278 que sacara a los periodistas de este Diario.
“Ustedes no fueron acreditados para el foro, no pueden estar aquí”, dijo el agente. Pero al recordarle que no estábamos en los salones donde se desarrollaba esa actividad sino en el parqueo, dijo que traería al personal del hotel para que nos ordenaran salir, pero no cumplió su amenaza.

Cuando la protesta comenzó frente al hotel, otro agente nos recordó que el vehículo no podía permanecer en el parqueo y nuevamente amenazó con traer a la gente de seguridad del hotel. Se acercó a ellos y al no convencerlos, optó por comunicarlo a Ramírez. A los pocos minutos un joven de la turba que para ese momento tenía bajo su control el lugar, bajó de la camioneta Mazda blanca doble cabina, placas M153-143 y con una navaja ponchó las llantas del vehículo del diario LA PRENSA.
Mientras eso ocurría en el estacionamiento, en la calle la diputada Mónica Baltodano y una de sus hijas eran insultadas y agredidas. De no ser por la intervención de sus acompañantes, la hija de Baltodano pudo ser linchada. Lo mismo ocurrió a Moisés Castillo, Israel Lewites, Javier Álvarez, Azahalea Avilés y otros manifestantes.
La turba orteguista pareció enloquecer cuando Baltodano, megáfono en mano acusó a Ortega de traicionar los principios de la revolución y de violar no solo sexualmente, sino también a la Constitución. La protesta era con el fin de denunciar que Nicaragua es el único país que prohíbe a otros partidos de izquierda ser parte del Foro de Sao Paulo, que se proclama de ser un foro abierto para quienes deseen ser parte del mismo.

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