Stefan Jarrín, la esperanza beisbolista de los narradores de Ligas Mayores

Muy cerca de la tercera parte de aproximadamente 1,530 jugadores que son reclutados cada año por las Ligas Mayores de Beisbol, proceden de escuelas secundarias y casi la quinta parte del total son de hogares californianos.

Por René Cárdenas

fitoiii@aol.com

Muy cerca de la tercera parte de aproximadamente 1,530 jugadores que son reclutados cada año por las Ligas Mayores de Beisbol, proceden de escuelas secundarias y casi la quinta parte del total son de hogares californianos.

Un total de 448 peloteros de escuelas secundarias fueron seleccionados durante el reclutamiento más reciente que se compuso de 50 vueltas en tres días. De ese total, California produjo la mayoría de los seleccionados con 87.

Es una rareza que un jugador pase directamente a las Mayores pero no hay regla que lo prohíba. Típicamente hasta el mejor de los peloteros se moja los pies en las ligas menores por lo menos un mes o dos.

El proceso para seleccionar de un jugador de beisbol es el más exigente de todos los deportes en Los Estados Unidos. Esto quiere decir que el peloterito seleccionado en el reclutamiento tiene que escalar y escalar varios niveles de un aprendizaje riguroso, nada corto y muy exigente para alcanzar la meta del ligamayorismo.

Cuando los jugadores son reclutados de universidades, escuelas secundarias o de un campo de prueba, los expertos lo hacen basados en muchos factores: Algunos de los reclutadores incluyen en su estudio de cada candidato considerado: Velocidad, decisiones que hace el candidato frente a situaciones que se presentan en el terreno de juego y la forma en que corre las bases.

También se toma en cuenta su habilidad defensiva, fortaleza del brazo de tirar, bateo (contacto con la pelota) y poder (fuerza del impacto, lo cual puede generar imparables de cualquier calibre), características de liderazgo y potencial general y amplio percibido.

Creo que el proceso por el que tienen que pasar aquellos que son seleccionados y que necesariamente se produce en las ligas menores es extraordinario. En esencia, es el tiempo que las organizaciones usan para evaluar minuciosamente a los jóvenes peloteros en cuanto al desarrollo de su potencial percibido y para que ellos se aclimaten a la nueva «velocidad’ del juego.

De este desarrollo y mejoramiento podríamos hablar largo y tendido, pero la verdad es que no hay nada similar en los otros deportes. Esto es súper especial, es único y el secreto para subsistir es la perseverancia del individuo.

Anoche cuando llegué al Parque Minute Maid de los Astros y acomodaba mi computadora en mi plaza de La Prensa, sonó el teléfono y era mi viejo compañero de aventuras ligamayoristas con los Dodgers, Jaime Jarrín. Llamó para hacerme partícipe de su felicidad, pues horas antes su nieto Stefan, hijo de su hijo mayor Jorge, había sido seleccionado en el proceso del que he venido comentando en los párrafos anteriores. Él ha estado en la escuela secundaria Gabrielito de San Gabriel, California, y fue «descubierto» y escogido en la vuelta No. 40.

En las Ligas Mayores habían establecido un récord, Stefan estaba así pasando a la historia del beisbol de Ligas Mayores, y no lo sabían. He aquí la explicación: Jaime comenzó a trabajar conmigo en la caseta radial de los Dodgers en el Coliseo de Los Ángeles en 1959. Muchos años más tarde, Jorge, el hijo mayor de Jaime, reportero radial aéreo por casi toda una vida, comenzó a trabajar con los Dodgers en las oficinas ejecutivas con un gran porvenir en estrategia de ventas.

Jorge se convirtió en la segunda generación de Jarrines con el equipo azul. Y ahora, cuando menos se esperaba, el nieto de Jaime, Stefanito, a como cariñosamente le hemos llamado por muchos años, que juega beisbol desde la edad de 3 años, colmó el sueño de su vida al ser reclutado para las Ligas Mayores.

Por esa razón, Jaime me dijo en el teléfono entusiasmado y lleno de alegría: «Imagínate, René, esta es la tercera generación de Jarrines con los Dodgers». Inverosímil, ¿no es cierto?».

Tan pronto como Jaime y yo, terminamos de conversar, «regué la bola» como se dice en la tierra de Rubén Darío. Participé la buena nueva a mis amigos reporteros del palco de prensa, recuerden que estaba en el Parque Minute Maid de los Astros antes del juego contra los Cardenales, y me dirigí a los narradores hispanos de los Astros Panchito Romero y Alex Treviño así como a los narradores de habla inglesa de los  Astros, incluyendo al «húngaro loco» Moe Drabowsky, analista de los Cardenales de San Luís. Jaime olvidó decirme la posición de juego de Stefan, pero Panchito, averiguó en un santiamén en la Internet que juega la segunda base. Se estaba produciendo historia, en la familia de uno de los nuestros, en el beisbol de Ligas Mayores, y un hispano más que queda en la historia del deporte rey.

En la conversación telefónica, Jaime agregó: «He recibido más felicitaciones al respecto, que cuando fui exaltado al Salón de la Fama», y eso es mucho decir. 

Mi esposa Jilma, después de felicitar a la abuelita de Stefan, nuestra buena amiga Blanca de Jarrín, me la puso al teléfono y dijo: «Oye René, todos los meses hay tantas noticias desagradables en el mundo y, ahora, nos llega esta noticia tan linda ocurre a nosotros». Noté mucha emoción y amor en el tono de su delicada voz.

Stefan bateó .330 y .342 en su cuarto año de enseñanza secundaria respectivamente con un promedio de 25 imparables y 20 o más carreras empujadas y un promedio de embasamiento arriba de .400 en las dos temporadas.

Jarrín, es fabuloso para batear hacia los dos hoyos del cuadro con una tremenda disciplina en el plato. Es la clase de intermedista de manos seguras con un promedio defensivo de .920. Es más, combina un corrido de bases excepcional con su técnica e inteligencia.

Stefan es tan apasionado al beisbol que fue de observador a pasar 6 semanas de verano en el sitio de entrenamiento Campo las Palmas de los Dodgers en la República Dominicana. Algo parecido a lo que hizo Mike Piazza antes de saber jugar como receptor.

Por su tremenda relación con la organización de los Dodgers, Stefan Jarrín, ha trabajado intensamente con el instructor de bateo Manny Mota.

Stefan jugó con el Orange Coast College hasta el día que fuera seleccionado por los Dodgers de Los Ángeles en la ronda No. 40 del reclutamiento de Liga Mayor.

Pregunté al historiador de beisbol y ex narrador de los Dodgers, Tito Rondón que si ya hubo un descendiente de narradores de beisbol de Liga Mayor que haya sido seleccionado en el reclutamiento de jugadores aficionados: «No te puedo decir acerca de los narradores de habla inglesa, pero casi estoy seguro que Stefan es el primero entre nosotros los de habla hispana», dijo el ahora columnista de www.laestufacaliente.com.

Los hispanos todos, y nosotros en especial, los narradores y periodistas deportivos de beisbol, tenemos razón para celebrar. Un descendiente directo de uno de los nuestros, va hacia el terreno de juego, por su destacado rendimiento en el campo.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown.

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