
CORRESPONSAL/MASAYA
Pobladores que habitan en las tres cuadras aledañas al costado este del Mercado Municipal Ernesto Fernández de Masaya, aseguran que llevan casi un año pidiendo al alcalde sandinista Félix Trejos que desaloje a varias personas que se apostaron frente a esta calle para vender perecederos.
Augusto Castro, quien desde hace muchos años tiene una vulcanizadora en la primera calle del barrio Héroes y Mártires, primera etapa, dijo que desde que esos negociantes se apostaron en esa calle sus ingresos han bajado considerablemente porque los clientes no pueden entrar con sus vehículos por el difícil acceso.
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“Esperamos que la alcaldía deje libre el paso de esta calle y que busquen donde ubicar a estos comerciantes. Mis clientes a veces traen cargando las llantas hasta aquí y así no se puede ganar lo suficiente”, añadió Castro.
IMPOSIBILITAN PASO
Carmen López dijo que esta problemática ya se la hicieron saber al alcalde Trejos. “Mirá estos vendedores se ubican frente a mi casa y a veces ni los niños pueden salir y si vas a entrar a tu casa con tu vehículo tenés que pagarle a los CPF de la alcaldía. Ya no aguantamos esta corrupción de estarles pagando”, dijo.
Destacó que ya plantearon el problema “sin embargo (Trejos) nos dijo que él no sabe nada y que el asunto es con la vicealcaldesa. Ha sido un boleo tremendo. Nos dijeron además que no pueden sacar a nadie porque es un año electoral. Aquí no es el mercado, aquí es un barrio. Fijate que mucha gente, vecinos nuestros, ya han vendido. Aquí se ha hecho una calle de comercio”.
SE VENDE MÁS RÁPIDO
Por su parte, Janier Ñamendy, quien es uno de los comerciantes que se apostó en esta vía, comentó que ellos se pusieron ahí porque la calle es “libre”, además dijo que en ese lugar se vende más rápido y temprano.
“Aquí el negocio inicia a partir de la una de la madrugada y dentro del mercado comienza hasta la seis de la mañana”, añadió.

Asimismo una vendedora que omitió su nombre dijo que se apostaron en ese lugar porque se están “ganando la vida” y porque no hay otro lugar donde comerciar sus productos.
“Además nosotros le pagamos a la alcaldía un impuesto de cinco córdobas por el piso. La verdad es que nosotros no perjudicamos a nadie y si la alcaldía nos cobra (pues) nos debería ubicar en un mejor lugar”, dijo la comerciante.
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