El recién pasado 18 de junio el Arzobispo Metropolitano de Managua, monseñor Leopoldo Brenes Solórzano, y su Obispo Auxiliar monseñor Silvio Báez Ortega, enviaron un mensaje a la juventud sobre su histórica responsabilidad en la situación actual y ante el futuro inmediato del país.
En su mensaje a los jóvenes nicaragüenses, que fue emitido con motivo de la XX Vigilia Juvenil de Pentecostés, realizada en la ciudad de Masaya, los obispos advierten que “vivimos en una sociedad que carece de valores fundamentales para convivir en modo humano y justo, que sufre de amnesia histórica y se estructura a distintos niveles en modo egoísta e indiferente. Es una sociedad fracturada y fraccionada, polarizada e intolerante y lo que es peor, se revela en muchas de sus manifestaciones, como irracional y violenta. A esta sociedad que envejece ustedes pueden devolverle juventud y vitalidad, pues ustedes son depositarios de una experiencia espiritual y de una ética olvidada por tantos adultos”, aseguran los prelados.
Los obispos invitan a los jóvenes a que estudien y conozcan la historia de Nicaragua “para que no vuelvan a cometer los errores del pasado que han dañado tanto a nuestra Patria”. Y los exhortan “a construir el futuro con esperanza, sin temor alguno que los paralice y con la lucidez de quien no se deja manipular por ideologías reductoras de la dignidad humana ”
En su mensaje los obispos convocan a los jóvenes a unir fe y democracia a fin de que no tengan miedo a la política, pues, “la diferencia entre una democracia y un totalitarismo es que en una democracia somos políticos todos. Por eso mismo hay que aprender a participar activamente en la vida pública del país, iluminados por la fe, en modo pacífico y respetuoso, cualificado y honesto, con responsabilidad y sentido de servicio a la sociedad”.
El mensaje de los obispos Brenes y Báez recuerda a los jóvenes y de manera general a todos los nicaragüenses, que el recientemente beatificado Papa Juan Pablo II —quien hiciera en los años ochenta un inmenso aporte espiritual a la lucha que fue muy dura y adversa, pero finalmente victoriosa, del pueblo nicaragüense por la libertad y la democracia— “nos enseñó también que ‘la Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica’” (Centesimo annus, 46).
En consecuencia los líderes religiosos nicaragüenses llaman a no olvidar “que el próximo 6 de noviembre de este año hay una cita democrática en el país: las elecciones presidenciales y de diputados para la Asamblea Legislativa”. E invitan a todos los jóvenes “que ya tienen la edad establecida por la Constitución para ejercer su derecho al voto, a votar y a votar de modo inteligente y crítico, a votar guiados e iluminados por los valores de la fe. Voten por Nicaragua, por la libertad, la justicia, la legalidad y la verdad. Voten a favor del desarrollo y la paz del país, voten pensando en los más pobres de nuestro pueblo, que son los privilegiados de Cristo. Voten para que tengamos en Nicaragua un futuro del que nos sintamos responsables todos”, claman con su voz profética monseñor Leopoldo Brenes y su Obispo Auxiliar, monseñor Silvio Báez, en su mensaje a la juventud con motivo de la reciente celebración de Pentecostés.
Lógicamente que los obispos no dicen a los jóvenes por cuál candidato o partido político deben votar. No es esa su misión religiosa ni su mensaje evangélico y pastoral. Lo que les recomiendan es que voten de acuerdo con sus conciencias y con los valores de la libertad y la democracia, que se identifican con el espíritu de los evangelios y de la doctrina social de la Iglesia. Y por eso recuerdan lo que la Conferencia Episcopal de Nicaragua expresó en su mensaje del 31 de mayo pasado, cuando evocó la hermosa y eficaz oración del Magnificat: que hay que rechazar “el camino de los soberbios de corazón, de los ricos egoístas y de los prepotentes de este mundo ”
Y la verdad es que todos sabemos quiénes son esos soberbios, ricos y prepotentes a quienes hay que rechazar de manera cívica, pero categórica, con el voto ciudadano, en las elecciones del 6 de noviembre próximo.
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