Michael Bourn es un auténtico robador de bases

Hoy me corresponde escribir esta nota que trata de un verdadero y orgulloso houstoniano, Michael Bourn, nacido el 27 de diciembre de 1982 en la ciudad espacial de Houston, Texas. En la actualidad es jugador profesional y desempeña la posición de jardinero central con los Astros de Houston. Este formidable deportista tuvo el honor de ser miembro del equipo nacional de beisbol de Los Estados Unidos de América.

Los jardineros de la Liga Nacional, Marlon Byrd, Michael Bourn y Ryan Braun, celebran el triunfo del viejo circuito. LA PRENSA/Archivo AFP

Por René Cárdenas

fitoiii@aol.com


Hoy me corresponde escribir esta nota que trata de un verdadero y orgulloso houstoniano, Michael Bourn, nacido el 27 de diciembre de 1982 en la ciudad espacial de Houston, Texas. En la actualidad es jugador profesional y desempeña la posición de jardinero central con los Astros de Houston. Este formidable deportista tuvo el honor de ser miembro del equipo nacional de beisbol de Los Estados Unidos de América.

No solamente nació en Houston, sino que también creció, aprendió a jugar beisbol y se educó en la misma ciudad. Se graduó de la escuela secundaria Nimitz High en el año 2000. Más tarde, con una beca escolar tuvo la oportunidad de integrar el equipo de beisbol de la Universidad de Houston con quienes jugó tres temporadas poco antes de ser reclutado por las Ligas Mayores. En 2009 y en 2010, Bourn ganó dos trofeos del Guante de Oro en forma consecutiva.

En 2003, los Filis de Filadelfia diseñaron el plan de seleccionar a jugadores de velocidad y, Michael, fue reclutado en la cuarta ronda entre los jugadores de beisbol de primer año. Estampó su firma poco tiempo después del reclutamiento y fue enviado a jugar con los Batavia Muckdogs de la Liga Penn de Nueva York.

Durante la campaña de 2004, Bourn jugó un beisbol excepcional y demostró tener la habilidad de ser un verdadero prospecto como jardinero central con los Blue Claws de Lakewood, perteneciente a la Liga Sur Atlántico. Terminó esa temporada con un promedio de .433 de embasamiento en 109 partidos jugados. También robó 57 bases en 63 intentos. Tan pronto como terminaron las actividades del pequeño circuito, la revista Baseball América lo clasificó como uno de los 10 mejores prospectos de la organización de los Filis.

El 7 de noviembre de 2007 durante la reunión de gerentes generales de las Ligas Mayores en Orlando, Florida, los Filis de Filadelfia y los Astros, decidieron efectuar un tremendo canje que causó muchos comentarios, especialmente en Houston.

Es probable que algunos aficionados hayan olvidado que fueron los Filis los que rompieron los fuegos en esa oportunidad. Adquirieron al taponero Brad Lidge junto con el jugador de cuadro Eric Brunlett la noche de un miércoles. Los Astros recibieron al rapidísimo jardinero Michael Bourn, al serpentinero derecho Geoff Geary y al antesalista de liga menor Mike Costanzo.

Los Filis encontraron vulnerable a los Astros en la mesa de negociaciones porque Lidge ya una vez había perdido su puesto de taponero a manos de Dan Wheeler y algunas simpatías de parte del público de Houston. Pero con la adición de Bourn en el paquete, los Astros no pudieron resistirse de adquirir un pelotero de futuro que se encargaría de patrullar el jardín central quizá por los siguientes diez años.

Para justificar la pérdida de Lidge –si se puede decir así– el gerente general de Houston, Ed Wade declaró lo siguiente en aquella oportunidad: «Recibimos un jardinero que vuela cuando corre, que es un magnífico primer bate en la alineación cuya habilidad es ser chispa en todo lo que hace. Hunter Pence que era el titular del jardín central, accedió pasar a jugar el jardín derecho para dar su lugar al recién llegado. La estrategia sigue siendo un éxito de primer orden.

Al momento de redactar esta nota, Bourn encabeza la Liga Nacional en bases robadas con 35 y lidera el mismo circuito en hits al cuadro con 25, en toques de hits con 8 y está empatado en el cuarto lugar en carreras anotadas con 60. Como si esto fuera poco, Bourn encabezó la Liga Nacional en robos y en hits al cuadro en cada una de las dos temporadas anteriores y es el líder absoluto en todo el beisbol con 189 bases robadas desde 2008.

En mi opinión personal, Bourn, en el terreno es tan fiero competidor como el serpentinero Bud Norris o el jardinero Hunter Pence y esas 35 bases estafas en la primera parte son un indicio que seguirá corriendo en forma desenfrenada, pero ¿querrá hacer lo mismo en la segunda parte? «No lo sé», dijo el pelotero. «No tengo una meta trazada de hacer lo mismo. Todo depende de lo que me permitan hacer los lanzadores».

Al principio del siglo veinte, la ofensiva en las Ligas Mayores de beisbol, en gran parte, se basó en velocidad. La bola pesaba mucho y no viajaba a grandes distancias. Los jonrones eran escasos. Los grandes beisbolistas en la era antes de 1920 fueron Honus Wagner y Ty Cobb. Ambos fueron tremendos exponentes en el arte de robar bases. Wagner encabezó la Liga Nacional en robos cinco veces, mientras que Cobbs durante una temporada estableció una marca que duró más de 50 años.

En beisbol, el bateo y pitcheo no son los únicos elementos del juego. La otra parte valiosa es la velocidad. Usted necesita la velocidad para obtener una base robada extra, embasarse con una roleta, estirar un sencillo a extra bases, o hacer una gran jugada defensiva.

En mi carrera ligamayorista entrevisté a varios corredores rápidos de la Liga Nacional, Maury Wills, Vince Coleman, Lou Brock, Maury Wills, Joe Morgan y Tim Raines, ahora lo hago con un enamorado de la velocidad, Bourn de los Astros que comienza a llamar la atención en este arte. Todos ellos emplearon sus propias estrategias para ganar el paso extra y, claro, Michael también. Pero ¿a quién le roba, al lanzador o al receptor?

«A los dos», contestó Bourn en forma enfática, pero no quiso explicar cuáles son sus secretos o la estrategia momentánea que emplea en el momento de la verdad. Insistí y me contestó con un «No» a secas.

Me fascina sacar los pensamientos más íntimos de los peloteros y luego de un «No», traté de conseguir un –Sí– cuando le pregunté acerca del lanzador a quien le es más difícil batear.

«Para mí, los lanzadores más difíciles son los Cardenales», dijo Michael sin titubear ni siquiera un sílaba, pero sin indicar un solo individuo que era lo que yo quería averiguar. «Parece que el instructor de lanzadores les ha enseñado como mantener controlado al corredor de primera base al hacer sus lanzamientos y, al mismo tiempo, la forma de hacer virajes rápidos hacía primera base para tratar de detenerme».

Las bases robadas no fueron tomadas en cuenta en los sumarios de los juegos de pelota hasta 1886, y no fue hasta 1888 que oficialmente se anotaron. Hoy, el robo de bases es un atributo para el jugador de beisbol con destrezas únicas y todos emplean diferencias estrategias. En otras palabras es una especialidad que requiere mucha astucia, paciencia y concentración como la de mi entrevistado de hoy. Por ejemplo: ¿Cual es el momento propicio para salir al robo?

«Cuando el lanzador presente la oportunidad», comentó Bourn. «No importa el conteo que tenga con el bateador. Si ves que se descuida por un instante, ese es el momento que tienes que aprovechar». Ya sabemos que al receptor se le roba fácilmente cuando recibe una curva del lanzador. Es más difícil sacar la bola del grueso guante cuando es curva que cuando es recta.

Los corredores jóvenes de poca experiencia siempre dudan y esperan que les den la señal para salir al robo, pero Michael está en un nivel superior: «Yo tengo la luz verde», confirmó con certeza. No solamente la tiene en ciertas situaciones del juego; según él, la tiene todo el tiempo. Él decide por su propia cuanta cuando intenta robar y la responsabilidad es solamente de él.

Con respecto al tema de si la segunda base es más fácil de robar que la tercera, me quedé sorprendido con la contestación: «Robar la segunda es mucho más difícil que la antesala», dijo Bourne. «Cuando estás en primera, el lanzador te mira más a menudo y se hace difícil mirarle todos los movimientos; pero cuando estás en segunda, lo ves con más claridad».

Recuerdo que Wills me decía que de tanto arrastrarse antes de llegar a la segunda base en intento de robo, se lastimaba la pierna izquierda y el año que robó 104 bases, se le formó una enorme llaga que le molestó todo el invierno. «Yo no sufro de esas raspaduras ni de llagas, pero el cuerpo entero se siente como si ha recibido una golpiza», explicó el jardinero. «Tienes que cuidar el cuerpo si te conviertes en robador de bases».

Bourn es el único Astro líder de un departamento ofensivo en la Liga, donde ocupa el primer lugar en bases robadas con 35. También está en el quinto lugar en carreras anotadas con 60, en el cuarto lugar en imparables con 113 y en triples con 7. Entre los Astros, solamente hay dos otros que están entre los líderes. Pence está en el quinto lugar de bateo en la Liga con .315 y en tercer lugar en imparables con 117. Carlos Lee está en segundo lugar en dobles con 27.

Es de sobra conocido que ser el primer bateador de la alineación es una gran responsabilidad, quizá tanto como ser el cuarto bate: «Yo creo que sí», dijo Michael. «El primer bateador es el que inyecta el ánimo y esa es la responsabilidad que tú tienes frente a tus compañeros y la afición en general. Yo no siento presión alguna al respecto porque lo vengo haciendo desde hace un buen rato y me gusta. Cada año trato de mejorar en el sentido de alcanzar el mayor número de embasamientos».

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En varias ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown.