El pasado 19 de julio el candidato presidencial don Fabio Gadea me honró contestando algunas inquietudes que hiciera públicas en este mismo Diario.
En su “Carta de Amor” don Fabio me invita a soñar junto con él, con una Nicaragua diferente, con funcionarios honestos, capaces, protectores y cumplidores de nuestras leyes; con políticos diferentes a los que nos gobiernan.
Don Fabio, su humilde servidora, al igual que la mayoría de los nicaragüenses, soñamos con esa Nicaragua; por desgracia hace unas décadas, cuando creímos realizado nuestro sueño, vivimos una pesadilla en manos de los autoproclamados conductores de nuestros sueños, muchos de esos protagonistas hoy en día lo acompañan a él.
Volviendo a su carta, don Fabio me invita a votar por la democracia y precisamente eso pretendo hacer y por ello analizo conscientemente a cuál de los candidatos le daré mi voto.
Quiero decirle que he crecido escuchando los simpáticos cuentos de ese personaje que él creó, Pancho Madrigal, esas fábulas que nos han deleitado por años, terminan como él decide, porque don Fabio es el único autor de los mismos.
Pero la política se considera el arte de lo posible, de lo que es factible, de aquello que puede realizarse conociendo la realidad que se pretende transformar; ofrecer un programa de gobierno que a todas luces es imposible cumplir, es apartarse de la política quedándose en el mundo literario, concretamente en la categoría de “cuento”.
Con relación a los diputados que defiende, creo entender que cuando don Fabio honestamente manifiesta haber revisado la lista, nos dice entre líneas que no fue consultado y que tampoco intervino en su conformación; considero que de haber podido hacerlo, ahí estarían, con posibilidades reales de salir electos, varios de esos combatientes de la libertad que él acompañó en la década de los ochenta, al igual que otros que con justo orgullo don Fabio ha presentado como sus asesores y no así un confeso de graves delitos económicos y otros que pasaron sin pena ni gloria en la Asamblea, algunos sospechosos de ser votos ocultos del presidente Ortega.
Aprovecho la oportunidad para manifestarle otra inquietud que tenemos todos los tildados de indecisos y esta no es sobre don Fabio candidato, sino sobre don Fabio presidente, a muchos nos aquejan serias dudas sobre hacia dónde se dirigirá la fidelidad de los diputados que hoy esperan repetir bajo el alero de su popularidad.
Para nadie es un secreto que no existe político que dé puntada sin guarache y el excesivo protagonismo de su vicepresidente nos preocupa demasiado, al igual que la prepotencia, injerencia y autoritarismo que hasta la fecha ha demostrado su coordinador general de campaña.
Si usted llegara a faltar, lo que nos vemos obligados a considerar, porque las expectativa de vida en Nicaragua son de apenas sesenta y cinco años, debemos pensar si estamos dispuestos a votar por un neosandinismo similar al de los años ochenta a través de su vicepresidente y diputados.
Don Fabio si usted tiene a bien contestar esta última interrogante, puedo asegurarle sin ánimo de hacer polémica, que seremos muchos los que analizaremos su respuesta y la credibilidad que genere podrá verse reflejada en los votos que obtenga el próximo noviembre.
Muy agradecida por su gentil atención.
La autora es ingeniera civil.
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