El Movimiento de Mujeres empleadas y desempleadas María Elena Cuadra pidió la destitución de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) tras el fallo sobre el caso de Fátima Hernández Canda violada por Farington Reyes Larios, quien fue beneficiado con la suspensión de la pena.
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Sandra Ramos, directora del movimiento, señaló que los máximos administradores de justicia son una vergüenza, pues con el fallo dan licencia para que muchos hombres abusen sexualmente con altas probabilidades de impunidad.
En cambio, señaló que deben elegirse magistrados jóvenes que tengan ideas modernas y respeten los convenios internacionales sobre los derechos de la mujer.
Ramos demandó la aprobación inmediata de la Ley contra la violencia hacia las mujeres, por lo que miembros de su movimiento presionarán a cada diputados en sus localidades.
Por su lado, la Procuradora especial de la Mujer, Débora Gradinson, señaló que el fallo sobre Hernández Canda es de las que asustan y alertan a seguir educando los operadores de justicia. Resaltó que, además, refleja insensibilidad y el poco valor otorgado a las mujeres.
Sin embargo, Gradinson manifestó que no se puede culpar a toda la institución, pues son decisiones de algunos funcionarios.
En cambio, los magistrados de la CSJ justificaron su actuación. El magistrado orteguista Francisco Rosales señaló que los jueces no deben impartir justicia bajo la presión de la sociedad y los medios de comunicación, porque los obligan a resolver en uno u otro sentido.
Rosales, según la nota del portal digital del poder judicial, indicó que “se ha llegado hasta el punto de querer tener sentencia sobre la base de manifestaciones sociales”.
También señaló que hay países que prohíben a los medios de comunicación entrometerse en los procesos judiciales.
La magistrada Alba Luz Ramos dijo que por casos como el de Fátima es que promueven la ley contra la violencia.
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