Verificado
¿Dónde están las filas que don Roberto Rivas y el presidente Ortega vieron en la verificación del fin de semana pasado que yo no las vi por ningún lado? Ni siquiera los medios oficialistas lograron sacar una mesa de votación medianamente concurrida. Caras largas adentro. Rostros malencarados afuera. Y viendo esa desolación, cabe preguntarse: ¿de dónde sacó Rivas ese millón 794 mil de votantes verificados que tan alegremente anunció? Solo caben dos posibilidades: o los sacó de su imaginación o tal vez hizo el volado de verificar a todos los que no llegaron. Y si así van las cosas, ¿quién quita que también el 6 de noviembre nos haga el favor de votar por nosotros?
Fanfarrones
Si esta verificación no fue para que los votantes conocieran cuáles son los centros y mesas donde les tocará votar el próximo 6 de noviembre, al menos sirvió para “verificar” las intenciones y fortalezas de los partidos participantes. Por un lado se confirmó la intención del Frente Sandinista, coludido con la autoridad electoral, para desmotivar la votación hasta donde sea posible. Y por el otro, se puso en evidencia la fanfarronería de esos partidos de oposición que hablan a boca llena de un tendido electoral que dicen poseer y que según sus cuentas no permitiría que otra vez se roben las elecciones. Habladurías. Tampoco se vio eso.
Diagnóstico
La última encuesta de M&R le otorga un sorprendente 56.5 por ciento de intención de votos al presidente Daniel Ortega, quien, tomando un atajo ilegal busca repetir, por segunda vez consecutiva y tercera en su vida, en la silla presidencial. ¿Qué han hecho los adversarios electorales ante este sombrío panorama? ¿Se unieron para enfrentar juntos la amenaza? ¿Se han puesto a estudiar las posibles razones que han llevado a Ortega a esa posición? ¿Han diseñado alguna nueva estrategia para explicarles a los votantes que los cantos de sirena conducen al despeñadero? ¡No! Están haciendo lo mismo de siempre y aparentemente lo único que saben hacer: recrudecer los pleitos entre los unos y los otros, y descalificar al encuestador que diagnosticó la enfermedad.
Filete de exportación
Así como hay filete de exportación, y carne de consumo local, así también hay un Estado para la exportación y otro para el consumo de casa. En el Estado para la exportación, la Corte Suprema de Justicia es abanderada de la equidad de género y acuerpa leyes que castigan la violencia contra la mujer, pero ya fuera de las mesas de donantes y foros internacionales, a las mujeres locales les sirven el puro pellejo: esa misma Corte dicta una sentencia donde poco falta para que culpar a una mujer por “dejarse” violar.
Código y Policía
En el Estado para la exportación tenemos un Código de la Niñez de primera en el papel y una Policía que es modelo para la región, pero en la mesa de casa lo que nos sirven es un partido que usa jóvenes protegidos por el mismo Código para agredir opositores y una Policía permite o castiga delitos, según la filiación partidaria de quien los esté cometiendo.
Prueba
Si esto no es así, veamos lo que sucederá con el muchacho que agredió al joven Rejudin que protestaba. ¿Usted cree que será condenado por su delito? No apostaría a eso.
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