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Hipertensión arterial resistente

Por Vicente Maltez Montiel

Nicaragua el infarto agudo del miocardio o “ataque al corazón” es la primera causa de muerte, todo lo relacionado con la hipertensión arterial o “presión alta”. La hipertensión está considerada como la primera enfermedad del corazón y se calcula que contamos con más de medio millón de hipertensos.

En el XVIII Congreso Nacional de Medicina Interna, del mes pasado, tuve el honor de presentar la ponencia sobre “diagnóstico y manejo de la hipertensión arterial rebelde” que resumo y explico.

En 1990 fallecieron en el mundo 50.4 millones de personas por enfermedades cardiovasculares, de las cuales el 6 por ciento (más de tres millones) fue producido por la presión arterial alta y sus complicaciones. La condición de hipertenso se establece cuando a una persona se le detecta presión arterial mayor de 140/90 milímetros de mercurio (mmHg), que duplica el riesgo de infartos cardíacos, derrames cerebrales, mal funcionamiento del corazón y riñones, obstrucción de las arterias periféricas.

Es común oír quejarse a personas que suelen decir “siempre tengo alta la presión” o “que no sabe por qué nunca se la controlan”. Ellas no cuentan con el control que significa tener presión en 120/80, que es la presión arterial óptima.

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La hipertensión es la primera enfermedad del corazón y se detecta asociada con avanzada edad, obesidad, crecimiento del ventrículo izquierdo, fumadores, más frecuente en mujeres y personas que sufren padecimientos renales crónicos.

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Un hipertenso padece de hipertensión arterial resistente cuando las cifras permanecen altas (mayores de 140/90) a pesar de estar tomando tres tratamientos médicos a dosis óptimas. También se considera este diagnóstico en pacientes que están bajo control, pero con ayuda de cuatro fármacos diferentes.

La hipertensión arterial resistente se detecta asociada con avanzada edad, obesidad, crecimiento del ventrículo izquierdo, raza negra, fumadores, más frecuente en mujeres y personas que sufren padecimientos renales crónicos. Además abuso de sal y alcohol, consumo de drogas y abandono del tratamiento son factores que favorecen este síndrome.

Los médicos internistas siempre somos cuidadosos de determinar con exactitud la presión arterial, porque siempre puede surgir la equivocación de pseudoresistencia por el hecho de establecer inadecuadamente la presión: no tomarla a la llegada a la clínica y cinco minutos después, brazalete pequeño, estrés, etcétera.

Se hace necesario puntualizar dos conceptos importantes: Hipertensión arterial maligna es un síndrome de aumento de la presión arterial con una presión mínima mayor de 140 mmHg, que se asocia con una severa inflamación del fondo de ojo o papiledema. Cifras de presión arterial tan elevada como la mencionada pero sin papiledema constituyen hipertensión acelerada, cuadros clínicos potencialmente letales.

Entre las causas más comunes de hipertensión arterial encontramos obesidad, apnea obstructiva del sueño, enfermedades renales, excesivo funcionamiento de glándulas suprarrenales y cierre de la arteria renal.

Deberemos estar seguros que no estamos frente a una pseudoresistencia o falso diagnóstico: el paciente recibe tres fármacos, incluyendo diuréticos, a dosis óptimas a pesar de lo cual mantiene cifras tensionales mayores de 140/90 mmHg. En caso de duda, seguimiento de presión de 24 horas.

Debemos buscar siempre factores susceptibles de ser corregidos. Si la elevación de la presión arterial está dañando órganos como cerebro, corazón, riñón o vasos sanguíneos, estaremos frente a una emergencia hipertensiva que amerita ingreso a cuidados intensivos. Otros cuadros clínicos pudieran ser manejados en el domicilio, pero nunca confiarnos. El paciente debe ser reevaluado 24 y 48 horas después de haber sido dado de alta.  

El autor es médico, especialista y profesor de medicina interna.

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