Es deplorable que en Nicaragua no se le haya dado al rubro de la educación, la debida atención que su importancia amerita, ya que ella es de manera indiscutible el fundamento básico del orden necesario, para dentro de un auténtico Estado de Derecho y con una debida preparación, proyectar al pueblo el intrínseco desarrollo, con el que además de la subsistencia y la buena convivencia, sería base fundamental para el futuro de las nuevas generaciones.