Hay diminutivos falsos en el idioma

Desde pequeños nos enseñaron que los sufijos -ito, -illo, -cito y otros más, siempre formaban un diminutivo. Esta regla la hemos repetido por los siglos de los siglos, sin embargo lo que no hemos querido ver es que la lengua cambia, se transforma y lo que ayer quedaba claro para los usuarios del idioma, hoy aparece opaco ante nuestra vista y lleno de contradicciones.

Por Inés izquierdo

 

Hablemos del Idioma

Desde pequeños nos enseñaron que los sufijos -ito, -illo, -cito y otros más, siempre formaban un diminutivo. Esta regla la hemos repetido por los siglos de los siglos, sin embargo lo que no hemos querido ver es que la lengua cambia, se transforma y lo que ayer quedaba claro para los usuarios del idioma, hoy aparece opaco ante nuestra vista y lleno de contradicciones.

Existen los “falsos diminutivos, porque a pesar de tener una estructura con -ito, -illo o -cito, no significan en la actualidad algo reducido de tamaño, algo pequeñito.

Pensemos en una ardilla, sabemos que es un animalito de grandes dientes, pero su nombre no significa que ardió poquito.

Si vemos la planta medicinal manzanilla, no es una manzana pequeña ni nada de eso, como bien dice el Diccionario de la Real Academia es “de la familia de las compuestas, de tallos débiles, ramosos, hojas abundantes partidas en segmentos lineales, agrupados de tres en tres, y flores olorosas en cabezuelas solitarias con centro amarillo y circunferencia blanca”.

De igual forma podemos mencionar margarita, martillo, morcilla, pocillo o motín que no es una mota pequeñita.

Los diminutivos además de la función de empequeñecer, también han ido adquiriendo en nuestros tiempos la expresión de afecto.

Los sufijos derivativos más habituales en español son: -ito, -ita (y sus variantes -ico, -ica / -illo, -illa), -ete, -eta ,-ín, ína ,-ejo, -eja ,-uelo, -uela.

Debemos aclarar que el sufijo -sito no existe. La forma correcta es –ito y -cito.

Lo que sucede es lo siguiente: si hay una s en la terminación de la palabra base, como en casa, Inés, cosa, rosa, entre otras, al formar el diminutivo la s se mantiene y le añadimos la terminación que le corresponda.

Por ejemplo de Inés, formamos Inés + -ita, lo que nos da como resultado Inesita. Lo mismo sucede con casa, al realizar este proceso: casa + -ita = casita.

Por eso escribimos osito, rosita, cosita, etcétera, pero no podrá hacerlo con otras palabras como cafecito, camaroncito, marroncito, verdecito, ya que no tienen una s en la palabra base.

Y no se olviden que es incorrecto usar muchos diminutivos, lo digo por los presentadores de radio y televisión que andan diciendo frases como estas: “una llamadita”, “una cartica de un lector”, “habló un ratito con nosotros”, “usen su telefonito” y otras perlas que forman un horrible collar.

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