A raíz de la apertura oficial de campaña los diferentes partidos y alianzas que compiten en estas elecciones se han dado a la tarea de mostrar sus respectivos músculos o fortaleza política.
El primero en hacerlo fue la alianza PLC-PC en el municipio de Matiguás, del departamento de Matagalpa, de esa concentración ya hemos visto vídeos, fotos, afiches y más de un publirreportaje en los que orgullosamente los liberales del PLC afirman haber concentrado el nada despreciable número de 80 mil manifestantes, cifra que no pretendo poner en duda. La segunda en llamar a sus militantes para demostrar su fortaleza fue la alianza PLI-UNE; esta lo hizo el pasado 28 de agosto en la ciudad de Sébaco, también municipio de Matagalpa.
Las tomas aéreas que hemos visto de dicho evento son por demás espectaculares, lo mismo que las fotografías aparecidas en los diferentes medios de comunicación; en ellas se aprecia una muchedumbre que al decir del jefe de campaña alcanza la suma de 130 mil almas, aunque tengo que hacer la salvedad que esta cifra contrasta con la dada por don Fabio, quien declaró a los medios de comunicación que solo fueron 50 mil.
La otra fuerza política que asiste a estas elecciones, me refiero a la nueva ALN, prefirió hacer una caravana de frontera a frontera para reunirse con su militancia sin que estos tuvieran que viajar lejos de sus respectivos municipios, aunque al momento de escribir este artículo, dicha caravana no ha finalizado, pero sus organizadores ya han adelantado a los medios de comunicación los números aproximados de simpatizantes con los que se han reunido, la cifra que he escuchado sobrepasa las 100 mil personas. Quedando solo pendiente de enseñarnos su fuerza el Apre, aunque estos aparentemente han preferido apostar a la sorpresa, ya que aseguran sin el menor rubor que el próximo 6 de noviembre se alzarán con la victoria.
Si sumamos las cifras que ostentosamente y con justo orgullo nos ofrecen los diferentes candidatos de oposición, tenemos un número que seguramente debe tener nervioso al partido de gobierno y con insomnio a su responsable de estrategia y propaganda. Sumemos: 80 mil del PLC, más 130 mil de la alianza PLI-UNE, más los 100 mil de la “nueva” ALN; esto nos da un total de 310 mil voluntades que se oponen a la dictadura totalitaria que pretende perpetuar el presidente Ortega y sus aliados. Pero veo tantos vigores dispersos.
Ahora bien, la pregunta que me hago y que lo invito a que se la haga usted también, es la siguiente. ¿Por qué estos partidos opositores y sus candidatos, no llaman a tan formidable fuerza para oponerla a la ilegal e ilegítima candidatura de Ortega? ¿Por qué no aprovechan semejante músculo político y junto a los independientes o sin partidos como mi persona, nos plantamos ante el CSE pidiendo la destitución inmediata de su presidente y resto de magistrados? En mi caso, admito con humildad, no tener una respuesta que satisfaga esta inquietud. Por lo que he decidido compartirla con ustedes. Para que juntos la hagamos a los candidatos que hoy prometen acabar con Ortega. Personalmente prometo formalmente dar mi voto al que las conteste de forma más convincente. La autora es ingeniera civil.
Si sumamos las cifras que ostentosamente y con justo orgullo nos ofrecen los diferentes candidatos de oposición, tenemos un número que seguramente debe tener nervioso al partido de gobierno y con insomnio a su responsable de estrategia y propaganda.
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