Por Lucía Navas
El sector de microfinanzas necesita una inyección de capital para tener suficiente disponibilidad de recursos y, con ello, mantener la cartera crediticia a los sectores productivos.
René Romero, presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), dijo a LA PRENSA que hay preocupación en el sector porque no ha logrado que sus acreedores externos tradicionales reactiven los programas de financiamiento.
Para 2011 las microfinancieras tienen previsto canalizar 71 millones de dólares en créditos a pequeños y medianos agricultores, comerciantes y empresarios.
“No vemos perspectivas claras de que los fondos (externos) se nos vayan a destrabar”, dice Romero.
Por ello, las microfinancieras aspiran obtener 40 millones de dólares de los bancos nacionales, el estatal Produzcamos y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
La crisis mundial de 2008 y 2009, que se sumó a los problemas del Movimiento de los No Pago, afectó a las microfinanzas de Nicaragua.
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