Por Josué Bravo
El obispo de Alajuela, Ángel San Casimiro, llamó a los costarricenses a ser un país solidario, erradicar la xenofobia contra los nicaragüenses y tener políticas migratorias que abran las puertas a quienes han venido a hacer de Costa Rica un país próspero.
“… Porque no son, discúlpenme esta palabra, no son animales los que vienen, son personas”, declaró a medios nicaragüenses, San Casimiro, al participar en un encuentro binacional organizado por la Asociación Ticos y Nicas: Somos Hermanos. “Tratar de desmitificar los mitos que sobre los nicaragüenses hay”, añadió.
Desde la Iglesia, San Casimiro ha sido defensor de los derechos de los inmigrantes en Costa Rica y sus declaraciones a favor lograron mucho eco cuando estuvo al frente de la diócesis de Ciudad Quesada, al norte del país, hace más de cuatro años; una zona que recibe mucha mano de obra nicaragüense que se emplea en labores agrícolas.
El obispo, de origen español, recordó que los nicaragüenses son parte del desarrollo económico de Costa Rica, porque levantan la cosecha, cuidan las casa, los hijos de las familias, entre otras actividades.
“Por eso hay que insistir en la solidaridad con la que hemos de recibir a nuestros hermanos y que la iglesia realmente asuma su poder profético y de incidencia ante el poder político, para que las leyes migratorias no se fundamenten tanto en la seguridad del país, por cuanto que entonces va ser muy restrictiva”, indicó.
“Sino que se fundamente sobre todo en la solidaridad. Está bien, yo entiendo que todo país necesita una política migratoria regulada, vamos a regular, pero no pongamos condiciones que muchos de nuestros hermanos nicaragüenses no pueden cumplir”, añadió el religioso.
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