Por Tania Sirias
En América Latina no hay espacio para las viejas dictaduras castrenses, pero sí hay nuevas formas de dictaduras y esa son las institucionales, advirtió ayer el candidato a vicepresidente de la alianza PLI, Edmundo Jarquín.
Además expresó que esas son tan efectivas a la hora de reprimir e intimidar como las viejas dictaduras militares.
“Desde junio de 2006, a los seis meses del gobierno de Daniel Ortega y de cara a los pasos autoritarios que dio desde que asumió posesión, afirmé que en Nicaragua se estaba gestando una dictadura institucional”, dijo Jarquín, quien compartió la misma opinión del obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez.
El candidato a la vicepresidencia del PLI indicó que las nuevas dictaduras utilizan las sentencias judiciales, el poder administrativo, la política fiscal y las aduanas para presionar a los que no comulgan la misma ideología partidaria.
“En el caso concreto de Nicaragua hay una especie de reprivatización del monopolio de la violencia (y eso ocurre) cuando el presidente impide que la Policía autorice o haga viable el ejercicio ciudadano y saca a sus turbas con piedras y garrotes. Este es un caso de abuso de la violencia”, señaló Jarquín.
UN MENSAJE PASTORAL
Desde esa perspectiva Jarquín, dijo que los señalamientos que hizo monseñor Silvio Báez en Costa Rica son declaraciones oportunas, hechas desde un punto de vista pastoral y con el objetivo de evitar que en el país vuelva una guerra.
Durante su visita en Costa Rica, el obispo Báez afirmó que ve en el gobierno de Daniel Ortega “el germen de una dictadura creciendo”. También lamentó que en Nicaragua no haya libertad de expresión, además de la violencia que ejercen sobre las personas.
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