De nada le sirve a un árbol la existencia de documentos oficiales en los que consta que aún tiene mucha vida y que está protegido por Marena y la Alcaldía de Managua, porque aún así un grupo de habitantes del barrio Larreynaga está decidido a talarlo. Vecinos que están en contra de derribar el árbol llamaron a la Policía, pero esta le pasó la bola a la Alcaldía. Al final, ayer al madero lo salvó la lluvia, pero al parecer, no por mucho tiempo, porque el grupo insistirá en hacerlo leña.
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