Por Lucydalia Baca C.
Antes de abandonar el país, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, fue recibido por un Daniel Ortega que se quitó el sombrero de ilegal candidato presidencial para hacerse ver únicamente como mandatario del país.
Al ser el único de cinco candidatos que no tiene críticas ni objeciones a la forma en que conduce el proceso el Consejo Supremo Electoral (CSE) —presidido por magistrados de facto— Ortega logró que Insulza olvidara que además de gobernante también es candidato.
“Me reuní con dos candidatos solamente (Fabio Gadea y Arnoldo Alemán), no con todos, y con algunas organizaciones también. Todos tienen sus críticas, sus demandas supuestamente al Consejo Electoral. La mayoría son aspectos muy específicos respecto a la organización de la elección que espero en la medida vayan pasando los días se vayan aclarando”, señaló Insulza.
Haciendo gala de su diplomacia, Insulza detalló que dedicaron la conversación a temas de interés regional. Por su parte Ortega dijo que abordaron “muy poco” el tema electoral, porque es tratado directamente entre el CSE y la OEA y reiteró la “buena voluntad” del Gobierno para crear las condiciones necesarias para que las elecciones le den seguridad y tranquilidad a “todos los nicaragüenses”. Con el encuentro, Insulza cerró su visita de dos días al país, cuyo principal objetivo fue formalizar la firma de protocolos para acreditar a 80 observadores de la OEA que llegarán en los próximos días a Nicaragua.
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