Por Juan Vega Gonzales (*)
Una de las primeras lecciones sobre gerencia que aprendí hace varios años fue que “las empresas se caen por su liquidez”. Vale decir, que si la empresa no tiene dinero suficiente para pagar sus gastos, puede verse forzada a dejar de funcionar.
El flujo de dinero, también llamado flujo de caja, se calcula restando ingresos menos gastos.
Para calcular los ingresos: se suman todas las entradas de dinero que tiene por los diferentes negocios que realice (venta de productos y servicios), los ingresos que tenga por remesas, pago de intereses, alquileres que cobre y cualquier otra fuente o actividad que le generen dinero.
El ingreso por la venta de cada producto se calcula multiplicando la cantidad de unidades que vendió por el precio al que vendió cada una de ellas.
Otra forma de calcular los ingresos de un período (semana, quincena, mes ) es sumar al dinero que le queda, todas las compras o gastos que realizó por el negocio y reducir los préstamos de dinero que recibió.
Para calcular sus gastos sume todas las salidas de dinero del negocio (por las compras de mercaderías o insumos para el negocio así como los gastos del mismo) y del hogar (gastos necesarios para el pago de alimentación, vivienda, transporte, teléfonos, pago de servicios, incluya también el pago de préstamos).
Dentro de las salidas de dinero también se incluyen los gastos que realizó por inversiones u otras actividades que le generarán ingresos a futuro. Este es uno de los elementos más importantes de su flujo de dinero, ya que es el que le ayudará a generar más ingresos.
Después de calcular todas las entradas de dinero (ingresos) y todas las salidas de dinero (gastos) se calcula la diferencia entre ambas cantidades.
Si los ingresos fueron mayores que los gastos generamos un ahorro o ganancia; pero cuando los gastos fueron mayores que los ingresos nos vimos obligados a prestarnos dinero de alguien para pagar la diferencia.
La relación entre el excesivo gasto y el aumento del endeudamiento es un círculo vicioso, ya que cada vez que gastamos más que nuestros ingresos, nos obligamos a endeudarnos más. Ese mayor endeudamiento genera más pagos de intereses, lo que nos lleva a seguir endeudándonos.
Es importante evaluar cómo fluye el dinero. Algunas personas gastan primero y lo que queda es lo que pueden ahorrar o invertir. Generalmente los ahorros de estas personas son menores, ya que los gastos tienden a “aparecer cuando hay dinero disponible”.
Otras personas apartan primero un monto que han planificado para su ahorro o inversión y lo que queda es lo que pueden permitirse gastar. Estas personas que tienen la disciplina de apartar el dinero antes de gastarlo, generalmente logran realizar un mayor ahorro o inversión.
Todo está en la disciplina de ajustarse a la planificación y el seguimiento de las metas que se proponga cumplir.
(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central ejecutado por Triodos Facet. [email protected]
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