Kairós, la diosa de la oportunidad

Píndaro (518-438 a.C.), eminente poeta lírico de la antigua Grecia, escribió que “la oportunidad, que tiene consejos para todos los asuntos, proporciona fuerza, mucha fuerza, contra todo impedimento”.

Píndaro (518-438 a.C.), eminente poeta lírico de la antigua Grecia, escribió que “la oportunidad, que tiene consejos para todos los asuntos, proporciona fuerza, mucha fuerza, contra todo impedimento”. Y otro gran griego de la antigüedad, el genial trágico Sófocles (496-406 A.C), advirtió que “no hay mejor mérito que saber aprovechar todas las oportunidades”.

Aquellos griegos eran amos de la sabiduría humana. Para ellos era de máxima importancia aprovechar las oportunidades. Consideraban que la oportunidad se presenta a cada persona por lo menos alguna vez y que no aprovecharla es una inexcusable falta de inteligencia y sentido de responsabilidad.

Tan importante era para los griegos aprovechar la oportunidad, que la divinizaron y la representaron con una diosa llamada Kairós, que significa precisamente “el momento justo” y la cual no se debe confundir con la palabra árabe Al Qahira (El Cairo), como se llama la capital de Egipto y significa “la fuerte” o “la victoriosa”.

Kairós era hija de Cronos, el despiadado dios del tiempo que devoraba a sus hijos para que al crecer no le quitaran el poder, y su madre era Tiké, la diosa de la fortuna.

En realidad, eran dos los dioses del tiempo que tenían los griegos: Cronos, dios del tiempo que transcurre inexorablemente y es una de las condiciones de existencia del mundo, el cual se mide por épocas, períodos y lapsos como son los siglos, los meses, los días y las horas; y Kairós, el tiempo como momento justo, como ocasión u oportunidad. De manera que Cronos era el tiempo cuantitativo, que se mide y se cuenta, y Kairós el tiempo cualitativo que se aprovecha o se desperdicia.

Juan Humbert, eminente mitólogo francés, escribió sobre Kairós, a la que llama Fortuna según la nomenclatura romana, que “era la diosa de la oportunidad, la que disponía el momento más favorable para obtener éxito en todas las empresas”.

Informa Humbert que los griegos representaban a la diosa de la oportunidad en “la figura de una doncella y con un solo mechón de pelo en la parte trasera de la cabeza. Uno de sus pies descansa sobre una rueda que gira rápidamente y el otro queda en el aire; en su mano derecha lleva una navaja, como indicando con ello que siendo la ocasión fugitiva es necesario apresarla en el momento en que se nos ofrece, y cortar todos los obstáculos. (Pues), cuando haya pasado, vanos serán los esfuerzos para alcanzarla”.

Los romanos imaginaban a la diosa Fortuna (la misma Kairós de los griegos) como una hermosa doncella con los pies alados que tenías en las manos el cuerno de la abundancia, simbolizando de esa manera que la fortuna llega y se marcha volando.

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), el gran poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español, autor de la celebrada obra teatral La vida es sueño , advirtió con una hermosa frase poética cuán grave es para una persona, desperdiciar o no saber aprovechar la oportunidad: “Dichas que se pierden son desdichas más grandes”.

Y los romanos que también eran muy sabios y valoraban la importancia de aprovechar la oportunidad, acuñaron por medio de Horacio, el gran poeta latino, la frase Carpe diem, que literalmente significa “aprovecha el día” y extensivamente se entiende como, “aprovecha el momento, no lo malgastes”.

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