En febrero de 1966, cuando ya anciano y retirado de la política murió el general Emiliano Chamorro, de hecho el único caudillo conservador que hubo en Nicaragua, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal expresó que ante su féretro era “necesario pensar hacia adelante porque con él se ha ido un largo capítulo de la historia de Nicaragua”.
Eso mismo se puede decir ahora que también anciano y retirado de la política ha fallecido el doctor Fernando Agüero Rocha, el carismático y controversial líder conservador que fue el último gran líder de masas que tuvo el Partido Conservador de Nicaragua, el cual durante mucho tiempo cargó sobre sus hombros el peso principal de la lucha democrática contra la dictadura somocista.
Ciertamente, con el doctor Agüero Rocha se ha cerrado otro intenso capítulo de la historia nacional que debió ser estudiado y sobre todo aprovechado por los políticos nicaragüenses. En ese capítulo histórico resplandece la masiva lucha popular y electoral contra el somocismo y por la democracia que lideró el doctor Agüero, incluyendo la frustrada insurrección popular del 22 de enero de 1967 que fue reprimida a sangre y fuego por la dictadura. Pero también se oscurece ese capítulo histórico, con la sombra del Pacto Kupia Kumi (“un solo corazón” en lengua miskita) que el doctor Agüero Rocha firmó el 28 de marzo de 1971 con el dictador Anastasio Somoza Debayle.
El pacto Kupia Kumi fue una copia empeorada del Pacto de los Generales de 1950, suscrito por el caudillo conservador Emiliano Chamorro con el dictador liberal Anastasio Somoza García. Como dijera el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en el editorial de LA PRENSA del 12 de abril de 1973, debido al pacto Kupia Kumi “se obstruyeron las principales vías legales y cívicas del país para entrar sobre los caminos evolutivos hacia un cambio gradual y beneficioso”; y “en vez de alentar las elecciones normales cuyo desarrollo pudo haberse efectuado con mayores y nuevas garantías”, se “desarticuló la oposición unida, se deshizo al Partido Conservador” y vino “la instauración de la forma de Gobierno menos ortodoxa y democrática que el país ha vivido en toda su historia”.
Pero eso es historia y es esta la que debe juzgar la actuación pública del doctor Agüero. Ahora, lo que importa destacar es que los políticos de Nicaragua no aprenden las lecciones de la historia, como lo demuestra el hecho de que el Pacto de los Generales de 1950 y el Pacto Kupia Kumi de 1971, han sido repetidos en la actualidad por el pacto de Arnoldo Alemán y el PLC con Daniel Ortega y el FSLN, por culpa del cual el pueblo nicaragüense está perdiendo la libertad y la democracia que con tantos sacrificios pudo conquistar en 1990.
Es que los políticos nicaragüenses, en vez de ver hacia adelante después que se cierra cada capítulo de la historia, como aconsejó el doctor Chamorro Cardenal, miran hacia atrás y repiten los nefastos errores del pasado.
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